Campesinos con hambre, dirigente con Iphone

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Desde Poza Rica, municipio netamente urbano, partió un contingente integrado por campesinos provenientes de diferentes municipios de la región con rumbo a la ciudad de Xalapa, con la intención de reclamar la falta de apoyos por parte de las autoridades de los tres órdenes de gobierno.

 

Édgar Escamilla

Poza Rica

 

Antes del amanecer, decenas de campesinos de los municipios de la sierra del Totonacapan viajaron hasta esta ciudad de Poza Rica, donde fueron convocados por los dirigentes de las organizaciones Conalcit y UCEN, agrupadas en el Frente Nacional de Organizaciones Civiles e Indígenas de México, para participar en una movilización hasta la capital del estado y exigir una audiencia con el gobernador Javier Duarte de Ochoa.

 

Eran apenas las ocho de la mañana cuando los campesinos comenzaron a arribar al parque Benito Juárez, al paso de las horas el hambre comenzaba a hacer mella, pero la marcha no iniciaba a falta de los dirigentes. Los precavidos sacaron su itacate y aprovecharon las bancas para echarse un taco.

 

 

Dejaron el azadón y el machete; hicieron la faena a un lado. La causa es justa, reclamar la falta de apoyo a las comunidades, en las que tras un año de haber sido puesto en operación el programa Cruzada Contra el Hambre,no ha llegado hasta la mesa de los campesinos.

 

“Es un programa que se encuentra en los escritorios de los funcionarios, no ha salido ni siquiera de las oficinas, no se ve en las comunidades”, señala Quintín Mendoza Nicolás, uno de los primeros dirigentes en hacer acto de presencia.

 

Entre las demandas, exigen que la Secretaría de Desarrollo Social, a cargo de Jorge Carballo Delfín en el estado, libere de una vez por todas los recursos que mantiene rezagados desde hace dos años, entre ellos los apoyos de “piso firme” y “techo seguro”.

 

Exigen también que la Sedarpa entregue los ansiados apoyos; refieren que desde hace dos años no han recibido una sola semilla de frijol o maíz. “El campo está desesperado, hay una crisis entre la gente más necesitada”, afirmó.

 

Para quienes visitan el estado de Veracruz, son sorprendentes las tonalidades de verde que se dibujan en el paisaje y se maravillan por la riqueza que se muestra ante sus ojos. Desde el cielo, se pueden observar inmensas extensiones de terreno deforestado para dar paso a pastizales que cobijan la actividad ganadera, cuatro millones 800 mil cabezas de ganado de acuerdo a cifras oficiales, pero también sobresale el abandono que padecen las tierras de cultivo.

 

De acuerdo con testimonios recogidos entre campesinos de diferentes localidades, cada jornalero llega a ganar no más de cien pesos diarios por su trabajo de todo el día, bajo la inclemencia de los elementos y el riesgo de los herbicidas y fertilizantes químicos. Pocos conservan sus tierras, buena parte han tenido que venderlas, repartirlas entre sus hijos o simplemente no se atreven a cultivarlas por lo costoso y poco rentable que resulta.

 

En el caso de los productores de maíz, se estima que 92 por ciento posee predios entre cero y cinco hectáreas, aportando  56.4 por ciento de la producción total, misma que se ve amenazada por las grandes importaciones del grano, principalmente de Estados Unidos.

 

Mendoza Nicolás lamenta la burla que han estado cometiendo funcionarios estatales al entregar una bomba aspersora y un litro de herbicida por productor. “Dicen que eso es parte de la Lucha Contra el Hambre, pero no es más que una burla al pueblo que en nada le ayuda; necesitamos que Gobierno del Estado empiece a apoyar a las familias que más lo necesitan, sobre todo con vivienda y en materia de salud”.

 

“No solo de pan vive el hombre” y eso lo saben bien los campesinos veracruzanos, quienes han llegado a considerar que no tienen derecho a enfermarse, por la dificultad para acceder a los servicios de Salud. “Tenemos clínicas rurales que no tienen medicinas y mucho menos médico”, así que se tienen que atenderse en clínicas particulares que distan mucho de su localidad; en el trayecto “muchas personas mueren por falta de atención”.

 

Lamentan, además, la falta de recursos destinados a la educación de los jóvenes de las comunidades rurales, quienes deben truncar sus estudios para salir en busca de trabajo que difícilmente encuentran en sus localidades, por lo que reclaman un mayor número de becas.

 

Otro de los lastres está relacionado con la actividad petrolera. Los campesinos viven sobre la riqueza que sostiene este país, no solo la agricultura, sino también los hidrocarburos y hasta los recursos mineros, pero esto no se traduce en mejores condiciones de vida.

 

Leobardo Ortiz Fuentes, presidente de la Unión Nacional de Ejidos Forestales y Agropecuarias, denunció que Petróleos Mexicanos mantiene una deuda con los ejidatarios a causa de las afectaciones por la exploración y producción de hidrocarburos, así como el trazo de la infraestructura de caminos para acceder a los pozos; adeudo que ha arrastrado por más de tres décadas.

 

“Las subsidiarias de la paraestatal no han querido pagar los daños en las parcelas, más de 850 familias están afectadas por la ocupación de las tierras con los pozos” esto tan solo en los municipios de Castillo de Teayo, Tuxpan y Tihuatlán, entre otros 15 más de la región.

 

El dirigente habla acerca de contratos desde hace 30 años que no se han pagado o algunos otros que no han renovado el permiso de paso.

 

Asegura que funcionarios de Pemex acuden a las comunidades donde amenazan e intimidan a los ejidatarios, los obligan prácticamente a la venta de sus parcelas. “En Mequetla han tomado el pozo para demandar el pago de las afectaciones”. De no lograrse el pago, estarán tomando instalaciones petroleras.

 

Entre campesinos de calzón, huarache y sombrero, apareció José Juárez Ambrosio, ex diputado local, dirigente del Consejo Nacional Ciudadano Tamaxtumith (Conalcit) y anterior líder de la Central de Organizaciones Campesinas y Populares (COCYP), quien habría de encabezar la marcha hasta la ciudad capital del estado.

 

 

El contingente avanzó por el bulevar Adolfo Ruiz Cortines con dirección al entronque de la autopista, para continuar en vehículos hasta la caseta de Totomoxtle, donde habrían de manifestarse nuevamente, continuando mediante escalas hasta Xalapa, donde exigirán una audiencia con el gobernador Javier Duarte de Ochoa.