DOÑA SOBERBIA

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* Patricia Cruz Matheis, la encarnación de la prepotencia convertida en desgobierno deja un total desastre en Coatzintla
Coatzintla, Ver.- Originaria de Martínez de la Torre, pero avecindada en este municipio desde que la familia Vázquez le brindó su amistad y le dio un espacio en la administración pública; la alcaldesa Patricia Cruz Matheis, probó las mieles del poder y con ello pasó de ser la atenta arquitecta de obras públicas a la encarnación de la soberbia y prepotencia, para quien osó buscar su apoyo.
Una quincena en la alcaldía y el cobro de su primer cheque como presidenta municipal, le bastaron para olvidar amigos y acuerdos, pues por fin luego de ocupar hasta en tres ocasione la dirección de obras públicas, estaba más que lista para acaparar contratos y disfrutar de la plenitud del pinche poder.
Una enfermedad que casi le cuesta la vida y la obligó a pedir licencia, no fueron suficientes para frenar su ambición e idea de hacerse millonaria, así que apenas una semana después y aun cuando apenas podía moverse y hablar, pidió al cabildo regresar al poder, pues sentía que le perdía al negocio.
Más soberbia que nunca, Cruz Matheis se dedicó en cuatro años a realizar varias obras, muchas de mala calidad e infladas en costo lo que aseguró según dicen ingresos millonarios, y que sin duda alguna aseguran una investigación a fondo por parte de autoridades entrantes, pues no se puede solapar tanto dispendio y corrupción.
El mal que la aquejaba, la llevó atender por meses desde su casa donde solo recibía al tesorero y su operador principal, un tal Rosendo y luego con la pandemia regresó a palacio simuló todo un operativo de sanitización para desviar recursos, pues en la realidad eso fue un fracaso ya que al mismo interior del palacio hubo infinidad de contagios y hasta un fallecido.
Desde 2019 a la fecha, son pocos lo que han podido dialogar con ella, pues el acceso al palacio municipal está totalmente restringido no da la cara, pues hoy ya no quiere votos en un cuatrienio su vida cambió y ya no necesita de nadie. Sus amigos son contados. Por el hecho de ser mujer los coatzintecos tenían la esperanza de un gobierno diferente y lo tuvo todo para cambiar el rumbo del atraso y la pobreza en Coatzintla, pero le faltaron algunas cosas entre otras gobernar y sobre todo humildad.