
AGENCIA
Loco, obsesionado, con éxito internacional, esas son apenas unas cosas que colocan a Gerardo Martino como parte de la escuela de Marcelo Bielsa, pero como todo buen alumno, supo marcar su camino y poner diferencias con el mentor para ser reconocido como dueño de una historia propia.
Siempre estuvo cerca de Marcelo, cuando el “Tata” era un distinguido volante de Newell’s Old Boys, en el banquillo de la “Lepra” se encontraba su querido maestro, y juntos llegaron a la final de Copa Libertadores de 1992, justo en la que cayeron ante Sao Paulo de Brasil.
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