¡Hospitales, antesala de muerte!

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-Casi nadie sana de covid-19 en esos lugares, en el recuento conservador de fallecidos, ya van siete

Por Sabino Bautista Juárez

Tanto el IMSS Bienestar como el hospital general "José Buill Belenguer" se han convertido en antesala de muerte. Pese al silencio de la Secretaría de Salud en el estado, este municipio ya cuenta con, al menos, siete decesos por covid-19, manejados en todo momento como probables.

Hasta ahora, no se tiene conocimiento de que alguien haya sanado de la enfermedad en esos lugares. Los cadáveres son entregados para ir directo al crematorio o al panteón, sin velación y sin asistencia de familiares.

Sin embargo, en la ciudad y sobre todo en las comunidades, aún existe incredulidad y hasta hay molestia por la imposición de medidas de prevención hacia esa enfermedad.

El Heraldo de Poza Rica tiene conocimiento de, al menos, siete casos ocurridos en esos hospitales. Todo comenzó con la llegada de una especialista contagiada al hospital rural del IMSS en este lugar. Siguió su enfermera auxiliar.

Ellas superaron la enfermedad fuera del nosocomio, pero todo eso motivó el aislamiento, primero de diez empleados multidisciplinarios, y luego de otros cuarenta. Todos ellos de manera paulatina se fueron integrando al trabajo, pero el virus ya estaba en Papantla.

Un pastor de una Iglesia cristiana fue la primera pérdida humana. Salió del hospital civil rumbo a un nosocomio especializado en covid-19 en Tuxpan, pero murió en el camino. Antes estuvo internado en el IMSS Bienestar.

De ahí siguió uno más, la jefa de enfermeras Verónica N., contagiada, presumiblemente, en una reunión en la ciudad de Álamo. David N., un comerciante del mercado Hidalgo tampoco escapó de la enfermedad y murió.

Un taxista perdió la vida por insuficiencia respiratoria y neumonía, como en los demás casos, y su muerte también fue relacionada con probable coronavirus. El líder de los ambulantes, Néstor N., tuvo el mismo diagnóstico y ya descansa en paz, al igual que un despachador de gasolina que trabajaba en Poza Rica. La última y no menos lamentable muerte ocurrió este martes por la mañana. El conocido profesor Carlos Enrique N., también perdió la batalla contra la muerte y contra el mortal padecimiento.

Se sabe que en la clínica rural tres personas están en tratamiento, y que el lunes pasado un paciente con el referido tratamiento logró burlar la vigilancia y escapó. Nada más se sabe sobre el caso.

En la ciudad, se anunció que por tiempo indefinido no habrá paso en todas las calles de la zona centro, y los negocios no esenciales deberán cerrar sus puertas. Se trata de impedir la movilidad de gente en el primer cuadro de la ciudad para detener la ola de contagios, casos sospechosos y defunciones. Además no hay acceso de personas a la explanada municipal.

Poza Rica, ciudad vecina y con gran cantidad de contagios y fallecimientos, podría ser importador de ese mal, porque no se controla la llegada de personas que viajan de allá. Empresarios, comerciantes y otros habitantes de ese municipio perdieron la lucha contra el coronavirus, murieron y forman parte de la estadística. Hasta la noche del martes iban 208 confirmados, 64 sospechosos y 27 muertos.