El Salvador paga deuda de guerra por masacre
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-Pero la violencia sigue sin control
AGENCIA
El Salvador pagó el martes una de las deudas pendientes de la guerra civil que sufrió de 1980 a 1992, pero estremecido por una realidad de constante crisis por más de 20 años de mortal, sangrienta y desenfrenada violencia callejera por los enfrentamientos y las disputas entre maras o pandillas, redes del narcotráfico y de otras modalidades del crimen organizado, policías y militares.
Los 12 años de una guerra que devastó a El Salvador dejaron un saldo que oscila entre 75 mil y 80 mil muertos y aunque la paz se firmó en 1992 en México, la inseguridad se agravó en las épocas inmediatas posteriores ya sin conflicto armado y, de acuerdo con cifras del Instituto de Medicina Legal de ese que es el país más pequeño de Centroamérica, el número de homicidios ya superó los 58 mil de 1999 a 2016, sin contar los datos parciales de 2017 que están pendientes de reconfirmación.
“La situación es bastante difícil, alarmante y preocupante por el índice de violencia en El Salvador”, dijo el salvadoreño Miguel Montenegro, director ejecutivo de la (no estatal) Comisión de Derechos Humanos de El Salvador. “La población honesta salvadoreña está sometida a un nivel de miedo, de terror del cual estamos viviendo en muchas de las colonias en los barrios más pobres y en las zonas rurales del país”, añadió, en una entrevista con EL UNIVERSAL.
En este contexto, el gobierno de El Salvador, del exguerrillero e izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), pidió perdón al pueblo salvadoreño por una masacre ejecutada por fuerzas militares derechistas el 25 de julio de 1981, en el inicio del conflicto bélico, con saldo de 40 muertos en el poblado de San Francisco Angulo, en el municipio de Tecoluca del central departamento de San Vicente.
“Pido perdón a cada una de las familias que perdió uno o más familiares durante estos tristes hechos, a aquellos que han sufrido por la falta de sus seres queridos, a todas estas familias inocentes que merecen nuestro respeto y nuestra más profunda solidaridad”, dijo el ministro salvadoreño de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez.


