Enrique Aranda - El Hoy (ya) no Funciona…

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Si bien en un primer momento la ciudadanía recibió con optimismo y hasta con esperanza la puesta en operación del Programa Hoy no Circula, que, en su primera edición, en 1989, sacaría de circulación a 20% de los autos particulares que transitan por el Distrito Federal, con objeto de mejorar la calidad ambiental,  la verdad es que hoy nadie se atreve a cuestionar que el mismo es la mejor evidencia de un programa rebasado, prueba fehaciente de la incapacidad e ineficiencia de la autoridad para resolver un problema social incuestionable y, más, en una fuente (casi) inagotable de corrupción.

Y esto no sólo porque el programa mismo ofrezca ya muestras de agotamiento, en el fondo, de la no implementación de medidas que debieron complementarlo —la creciente oferta de alternativas de transporte masivo de calidad, y la adecuación de la infraestructura urbana que favoreciera opciones de movilidad distintas, por ejemplo—, sino, también, por la falta de congruencia de los gobiernos, los perredistas de manera particular, que, más por razones electorales que de otra índole, alentaron el desarrollo de infraestructura que, en 25 años, propició que el número de autos particulares en la capital más que se duplicara, al pasar de 1.7 a 3.8 millones.

 

O bien, por el hecho de que “a más autos particulares en la calle…” y la permanencia en ellas de autobuses y microbuses en condiciones deplorables, la velocidad promedio de circulación decayó y, en consecuencia, los niveles de contaminación continuaron creciendo de manera consistente, permanente… hasta el presente.

A la luz de los resultados, debemos aceptar que, hoy, el programa que nos ocupa poco o nada aporta a una mejoría de la calidad del aire que respiramos algo menos de nueve millones de mexicanos que aquí vivimos —21 millones, si sumamos a los de la zona metropolitana— y que, a contrapelo del contenido del discurso oficial, la pretensión de la administración en turno —la misma que endurece ahora las medidas, pretendiendo ignorar que la mayor afectación será para las clases más desprotegidas— no es otra que continuar pateando el bote… para que sean otros los que vengan a resolver un problema cuya solución no acepta más demoras.

La contundencia de los hechos y la gravedad del asunto mueve a pensar, ya, en una revisión a fondo, “desde cero”, de una estrategia que, más que favorecer un sano desarrollo y avance de la capital, parece contribuir a lastrar el mismo…

Asteriscos

* Lamentable, vergonzoso, el que algo más de un centenar de maestros de Oaxaca y Guerrero hayan debido desplazarse hasta la capital del país para, seguridad (oficial) de por medio, presentar un examen que, eventualmente, deberá permitirles hacerse de una plaza en el sistema educativo. Más que celebrar el hecho, o asegurar que ello “permitió concretar la reforma educativa…”, lo que procedería sería exigir a los omisos Gabino Cué y Ángel H. Aguirre dejar de ceder ante las presiones de los vándalos de la CNTE o, en definitiva, dejar que otro aplique la ley en sus estados…

Veámonos el viernes, con otro asunto De naturaleza política.