Mexicanos hartos

el

Ricardo Alberto Ramírez Santillón, el “espontáneo” que irrumpe encuentros deportivos para denunciar la realidad mexicana

 

Édgar Escamilla

Poza Rica

Ricardo Ramírez bien podría pasar por un ciudadano más, propietario de un pequeño negocio familiar en esta ciudad. Vestido de jeans y camisa tipo polo, accede a una entrevista una vez recuperado de la golpiza que sufrió, luego de manifestarse contra el sistema político mexicano en medio del campo del estadio Hidalgo, durante el encuentro en el que el club Pachuca dejara al América fuera de la liguilla del futbol mexicano.

Medios de comunicación, nacionales e internacionales dieron cuenta de su osadía, pero ninguno dio seguimiento a lo ocurrido en el túnel hacia los vestidores y en los separos de la policía municipal, donde fue agredido en repetidas ocasiones, por el delito de manifestar públicamente el hartazgo hacia la corrupción en la que se desenvuelve la vida en México.

 

“Ya estoy harto, como muchos otros mexicanos, de lo que está ocurriendo en el país; violaciones de los derechos por parte del gobierno hacia el pueblo o la impunidad en la que siguen crímenes en los que están relacionados funcionarios públicos”.

En su vestimenta plasmó mensajes como "mexicanos hartos"; "gobierno mexicano represor, asesino, corrupto, neoliberal"; “robo de niños”; el caso “ABC” o un recordatorio de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero; abogando también por un cambio en el sistema de gobierno a través de una democracia participativa.

“Me parece algo doloroso y vergonzoso proteger a los funcionarios implicados en el caso ABC, por citar un ejemplo, a costa de las vidas de los bebés; eso es algo que me pega muy fuerte y una de tantas situaciones que me han motivado a hacer lo que hago”.

Él mismo, como muchos otros, ha sido víctima de la falta de recursos en el Seguro Social de Poza Rica, a donde ha llevado a trabajadores y a su propia familia en espera de atención médica, debiendo esperar durante horas en sillas de plástico, mientras el personal no se da abasto.

Lamenta que los funcionarios repitan una y otra vez que no hay dinero para invertir en las áreas prioritarias, mientras ellos siguen ganando fuertes sumas de dinero y se tapan unos a otros.

“Los funcionarios mexicanos se encuentran entre los cinco mejores pagados del mundo, lo que no es posible teniendo en cuenta la pobreza en la que está sumida la población, cosas incoherentes ante las que lamentablemente buena parte del pueblo no ha reaccionado”.

¿De dónde surge la idea por manifestarse en los estadios de futbol?

Buscando una forma de mostrar esta molestia y que el mensaje impactara a la mayor cantidad de gente posible, la plataforma perfecta eran los partidos de futbol.

En el partido México – Panamá estudió previamente la manera de poder ingresar al campo de juego, escabulléndose hasta la portería ubicada cerca del foso.

“Me metí corriendo y fui directamente hasta donde estaba el “Piojo” Herrera y la banca. Les dije: miren, esta es la realidad de México, me volteé para mostrarles la playera que decía ‘Mexicanos hartos de la corrupción y la violencia’. En ese momento me cayeron todos encima”.

¿Qué pasó en el juego amistoso México contra Holanda y en Veracruz?

En aquella ocasión tuvo que empeñar una de sus máquinas para costearse el pasaje y el boleto para ingresar al estadio.

“Nunca había salido al extranjero, no imaginaba que pudieran leer el mensaje en español que llevaba en la ropa, por lo que no me permitieron el ingreso al estadio”.

De esta forma, terminó protestando en las inmediaciones del estadio, donde se encontró con la afición mexicana y reporteros holandeses.

En Veracruz intentó acceder al partido de los Tiburones contra el América –donde lo golearon- pero no pudo llegar a tiempo al encuentro, pero se manifestó frente a la policía que custodiaba el estadio. Fue golpeado y trasladado a las instalaciones de la Policía Naval.

Previamente había participado en otras manifestaciones durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

¿Cuál fue la experiencia en el estadio Hidalgo que llamó la atención de medios nacionales e internacionales?

En el estadio Pachuca sabía que el encuentro atraería la atención de miles de seguidores. Cuando entré y no dejé que me agarraran, estaba tratando de estar el mayor tiempo posible ante las cámaras para que la gente se diera cuenta de la información que portaba en la ropa y que como miles de mexicanos, estoy harto de esta situación.

Desgraciadamente en el momento que me detiene la gente de seguridad, entrando al túnel, me empiezan a golpear entre siete personas. Baja uno de los directivos del Pachuca y se unió a la golpiza.

Uno de ellos, que se identificó como el comisario del estadio, sacó un tolete como de varilla y me empezó a golpear en la cabeza y en el cuerpo. Fueron como tres minutos que se convirtieron en una eternidad, hasta que llegó la policía y me entregaron.

Estando en los separos, llegaron agentes ministeriales que me querían meter a un cuarto según para interrogarme, pero preguntaban si había cámaras. Como todo estaba cerrado, me metieron a un baño y nuevamente me golpearon. Afortunadamente los policías municipales se portaron muy bien conmigo y no lo permitieron, no se separaron del lugar y fue así como los ministeriales mejor se retiraron.

¿Siente temor de que algo grave pueda ocurrir?

Hay gente que me pregunta si no tengo miedo, solo les puedo responder que el miedo todos lo tenemos, pero es de valientes dominarlo.

¿Cuál fue el resultado de la golpiza?

Inflamaciones en el cráneo, no me acordaba de los nombres de mi familia, tuve como tres días de confusión, con dolores en varios órganos internos.

El martes acudió a realizarse una revisión médica más, que descartó lesiones; al siguiente día habría de visitar un neurólogo para descartar lesiones en el cerebro.

¿Cuál es el descontento hacia el sistema político?

Tenemos un gobierno basado en la democracia representativa, en la que los ciudadanos votamos por personas que nos representan, desde alcaldes hasta el presidente de la república, pero existe también la democracia participativa, en la que se establecen medios a través de los cuales el pueblo puede decidir sobre las acciones que proponen los funcionarios.

Los ciudadanos deberíamos de tener el poder de decidir si un representante popular ha hecho bien o no su trabajo y retirarlo del cargo de manera legal.

Los problemas sociales actuales tienen u origen décadas atrás, pero el presidente Peña Nieto ha expuesto estos problemas, se ha llegado a un nivel cumbre del cinismo de la corrupción; se ha expuesto la violencia y la represión.

¿Propone alguna solución para cambiar el rumbo actual del país?

Uno de los problemas más graves de México son los partidos políticos que tienen secuestrado el país; por ello propongo un paro en unidad nacional, para evitar la represión del gobierno y exigir la renuncia del presidente.

Elaborar un pliego petitorio con los cambios que reclama la sociedad, redactado por expertos en la materia, entre académicos, empresarios, investigadores; gente con conocimiento.

Uno de los primeros cambios debería ser la eliminación del fuero y la reducción de los salarios de los altos funcionarios, que sean acorde a la realidad de la economía mexicana. Entonces se tendrían representantes populares de buena fe, por vocación de servicio al pueblo y no por el afán del dinero.

Urge un cambio en el sistema político.

Hace falta que la población acceda a una educación de calidad. Por experiencia propia puedo decir que era una de las personas que no les gustaba leer, pero viendo los problemas del país lo tuve que hacer y fue así como investigue acerca de la historia de México, no la maquillada en los libros de texto gratuitos.

¿Se logró el propósito?

Nunca pensé que fuera a llegar a ser tan conocido a través de Internet, lo hice por mí, hasta me sorprendió la reacción, no lo esperaba.

¿Volverá a protestar en público?

No me arrepiento de lo que hice, sabía los riesgos, solo trato de no pensar en ellos, porque de lo contrario nunca lograríamos nada. Sí, lo volvería a hacer, pero lo hago solo porque no mucha gente comparte mi ideología y no quiero obligar ni exponer a nadie.

Concluida la entrevista, se retira de la pequeña sala de espera de su establecimiento y se dirige con su familia para continuar con sus labores; sabe del riesgo que corre, pero asegura se mantendrá firme en sus ideales. Mientras tanto prepara ya su siguiente protesta en algún otro estadio del país o del extranjero.