Sí reubicamos familias por el muro: Parra

Descargas pluviales fueron encausadas y las aguas negras interconectadas al drenaje general: Parra Cota, Conagua
Édgar Escamilla
Poza Rica
Durante la reciente visita de supervisión de la obra de construcción del bordo de protección sobre la margen derecha del río Cazones, el director de Infraestructura Hidroagrícola del Organismo de Cuenca Golfo – Centro de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó acerca de 70 por ciento de avance la misma y la necesidad de haber reubicado a cerca de 20 familias que vivían al margen del afluente, sobre el trazo del muro. Aseguró que la misma ya cumple con las funciones de protección, una vez iniciada la presente temporada de lluvias.
Marco Antonio Parra Cota, director de Infraestructura Hidroagrícola del Organismo de Cuenca Golfo – Centro de Conagua, acompañado por el alcalde Sergio Lorenzo Quiroz Cruz, recorrió el bordo que se construye sobre la margen derecha del río Cazones y que busca proteger de futuros desbordamientos del afluente a 150 mil habitantes asentados en 20 colonias ribereñas.
En el proceso, reconoció que fueron reubicadas 20 familias cuyas propiedades se encontraban cerca del cauce, por lo que fue necesaria llevarles a sitios más altos con apoyo del gobierno local.
“Hubo algunas que estaban muy pegadas al cauce del río y se tuvo que hacer la labor con la gente, indemnizar la parte correspondiente, pero en realidad fueron mínimas, 20 familias a lo mucho que tuvimos que pedir se reubicaran”, expuso.
La veintena de familias fueron reubicadas en terrenos dentro de la misma colonia Ignacio de la Llave que no estuvieran tan cerca del cauce.
Reconoció también que pese a la obra seguirán existiendo zonas bajas vulnerables que no fueron protegidas, “pero son las menos en comparación de todas, antes de la inversión”.
En el muro la Conagua invierte 140 millones de pesos y a la fecha se han ejercido 90 millones de pesos. El proyecto contempla siete kilómetros, en la etapa actual se construyen 4,300 metros y la altura promedio es de ocho metros, lo que garantiza la protección contra las crecientes habituales del río Cazones.


