Pánico en Poza Rica

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Estruendo al interior del CPG alarma a vecinos de las instalaciones de Pemex

Las enormes flamas fueron parte de las llamadas “quemas controladas”, un proceso rutinario de seguridad de la empresa

Édgar Escamilla

Poza Rica

Eran aproximadamente las 23:20 horas del lunes trece del presente mes, cuando vecinos de las colonias aledañas al Complejo Procesador de Gas (CPG) Poza Rica, escucharon un fuerte ruido proveniente de dichas instalaciones, seguido de una enorme flama, por lo que temieron se tratara de alguna explosión que pusiera en riesgo su integridad.

Flamas de varios metros de altura se asomaban desde el interior del Complejo, reflejándose en la atmósfera y produciendo un efecto de cielo rojo sobre la ciudad; de inmediato la población trataba de averiguar de qué se trataba.

 

“Todos mis vecinos salieron a las calles cuando se escuchó un ruido muy fuerte, algunos fueron al CPG para saber si era algo peligroso, luego empezó a disminuir el ruido, pero creí que hasta iba a explotar”, comentó Judith González, quien vive en la colonia Morelos, muy cerca del Complejo.

Fuentes al interior de la empresa, comentaron que se debió a la implementación de los protocolos de seguridad de la planta, debido a una posible falla, por lo que la presión de gas fue dirigida al quemador de fosa, provocando las enormes flamas; el fuerte estruendo fue producido por la alta presión del hidrocarburo.

Explicaron que si bien la percepción de la población es la de generación de contaminación por la gran cantidad de gas que se tuvo que quemar, fue preferible liberar toda esa presión y quemar el gas, a que éste se acumulara y provocara una explosión que pondría en riesgo a toda la ciudad.

La ciudad de Poza Rica se fundó el año de 1932, en torno a las instalaciones petroleras, donde se asentaron los primeros campamentos de obreros provenientes del campo Palma Sola, que a la postre fueron constituyéndose en las primeras colonias.

Sectores como Morelos y Ampliación Morelos, La Quebrada, Cinco de Mayo Vieja y División de Oriente, por citar algunos, quedaron situados a escasos  metros de la refinería.

En noviembre de 1950 ocurrió uno de los acontecimientos más tristes en la historia de la ciudad, cuando se apagó la flama del quemador de gases sulfhídricos del departamento de “Tratamiento de Utilización de Gas Natural”, por lo que los gases se esparcieron en el aire circundante. La diferencia de temperaturas provocó un efecto de inversión térmica y lejos de disiparse en la atmósfera, se concentró sobre las viviendas, provocando la intoxicación y muerte de al menos 25 personas.

José Luis Rodríguez Badillo cita en la serie de libros “Por la senda del recuerdo”, parte de lo que los quemadores representaban para los primeros pobladores de esta ciudad, que creció al amparo de la industria petrolera y en contra de toda norma de seguridad.

 

“Mientras en el campo de Poza Rica los grandes quemadores se multiplicaban a medida que entraban pozos a producir, la “Colonia Obrera” se favorecía por las noches con la iluminación que daban los mecheros, y la gente podía caminar sin mayor problema, además, daban una imagen muy particular como de una enorme postal que selló toda una época; cuando se divisaban los mecheros, ¡la gente decía, allá esta Poza Rica! pues era la referencia para quienes llegaban por primera vez. […] Con el tiempo, los campos siguieron propagándose y la tecnología mejorando que aprovechó casi el total del gas producido, esto ocasionó que el gas se quemara poco y los quemadores se extinguieran, estos que en su momento con el cielo rojo evidenciaron que Poza Rica estaba en el mundo.”