SNTSS: reforma de salud, privatización disfrazada

El Sistema Nacional de Salud ofrecerá un paquete de tres servicios básicos; beneficios adicionales serán con financiamiento privado
Acusa sindicato campaña mediática para justificar la privatización
Édgar Escamilla
Poza Rica
La base de la Reforma de Salud promovida por el Gobierno Federal gira en torno a tres beneficios básicos para la población; el Catálogo Universal de los Servicios de Salud, un Fondo de protección contra gastos catastróficos y el Seguro Médico XXI. No obstante, abre la puerta a la entrada del financiamiento con capital privado para la prestación de servicios.
La reforma a los servicios de salud se ha trabajo durante mucho tiempo, pero no se ha llegado a un consenso, debido a que las diferentes dependencias que integran el sector salud tienen diferencias sustanciales en cuanto al manejo de sus propios derechohabientes.
México cuenta con cinco principales instituciones prestadoras de servicios de salud: Pemex ISSSTE, ISSFAM, IMSS y Seguro Popular. El sistema de salud dependiente del gobierno federal provee servicios de salud a bajo costo, pero la desventaja que tiene es la forma en que se manejan los sistemas de derechohabiencia.
Con la Reforma, además de generarse una base de datos compartida entre las instituciones, que permita que el derechohabiente de una pueda ser atendido en otra, generándose el término de “portabilidad de coberturas”, para un “grupo pequeño” de familias que no quieran atenderse en las instituciones públicas, se propone que haya articuladoras privadas con un subsidio púbico mínimo.
Se crea el Sistema Nacional de Salud Universal para “garantizar” el acceso efectivo y con calidad a toda persona a los servicios de salud, independientemente de su condición social o estatus laboral.
Esta misma ley reformada determinará los términos, requisitos, condiciones de funcionamiento, organización, modalidades, financiamiento y evaluación del Sistema Nacional de Salud Universal; así como de la participación de la Federación, entidades federativas, sector social y privado.
Pese a ello, trabajadores del Seguro Social advierten de las diferencias existentes entre uno y otro sistema, además de la crisis por la que atraviesa actualmente el instituto, el que aseguran, se ha convertido en blanco de ataques mediáticos para justificar su privatización, aunque recientemente, funcionarios del IMSS han tratado de desmentir tal versión.
Sobresaturación y falta de recursos
“El IMSS es la segunda fuerza en cuanto a instituciones de salud, cuando hay necesidad recibe de manera indistinta a quien llegue a necesitar sus servicio, amparados en la Constitución, donde se señala que el ciudadano mexicano tiene derecho a la atención de urgencia en cualquier institución de salud, pública o privada, durante las primeras 24 horas sin que genere algún tipo de desembolso para el paciente”, comenta Francisco Román Rojas Parra, secretario general de la Delegación Tres del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS).
Con los cambios generados tras la Reforma Energética, se permitió el ingreso de compañías ajenas a Pemex, por lo tanto Pemex ya no está generando derechohabiencia al no contratar más trabajadores; ahora cuenta con instalaciones médicas con alta tecnología que solo le generan gastos.
El patrón de estas empresas da de alta a sus trabajadores en el IMSS, generándose una mayor carga para el instituto.
A pesar de que el IMSS es una institución tripartita, en la que la aportación del empleado le es descontada de manera automática, el patrón hace su aportación y el gobierno pone su parte, ésta última no se ha incrementado, pese a que se ha ampliado la base de derechohabiencia, en cambio, se le sigue destinando la misma partida a Pemex aunque no genere más derechohabientes.
A esto se suman programas asistenciales promovidos por el propio Gobierno Federal, como lo es IMSS Oportunidades, que otorga el servicio a la población abierta sin que esta cotice en el instituto, lo que representa un gasto que no es recuperable e impacta al resto de los derechohabientes.
Síndrome Bournout
Este síndrome, también conocido como síndrome del quemado, se genera entre los trabajadores a causa de factores estresantes, emocionales e interpersonales que se presentan en su centro de trabajo.
La sobrecarga de trabajo a la que se encuentra sometido el personal que labora en instituciones públicas de salud, sumado a la falta de recursos y por ende, que deban improvisar para la prestación del servicio, así como las exigencias de los propios derechohabientes, ha provocado roces entre ambas partes.
“Los derechohabientes tienen razón cuando se molestan, pero hay de quejas a quejas, hay quien entiende la sobrecarga porque ya ha sido atendido, pero hay otros que llegan exigiendo, queriéndote restregar en la cara que pagan una cuota”, comenta el también médico urgenciólogo.
Añade: “Esa persona que cometió el error puede venir de una larga jornada de trabajo, viene de atender en piso a 35 pacientes, pasa a consulta durante dos horas y atiende a otros pacientes, si es cirujano, de pasar cuatro horas de pie. Estamos continuamente sometidos a estrés; quisiera saber quién podría estar en una sala de urgencias atendiendo a los pacientes durante más de cuatro horas sin salir corriendo, donde debemos escuchar a gente quejarse, que está sufriendo y tener que parecer inmunes al dolor, aunque lo sentimos”.
Mal uso del servicio de urgencias e influyentismos
“El familiar llega y quiere que su paciente sea el primer y único que se atienda, lo malo es que existen 20 camas en las que se solicita lo mismo, tenemos que priorizar”, señala Rojas Parra.
Denuncia que existen ocasiones en las que llega el familiar de un paciente tratando de hacer alarde de tener influencias en el instituto o cualquier dependencia de gobierno. Hacen un par de llamadas, generan presión y para evitar malos ratos al resto de los pacientes, terminan por atenderlos para dar celeridad al resto de la consulta.
Advierte también que se está haciendo un mal uso del servicio de urgencias, en el que las personas buscan ser atendidas más rápido que cuando acuden a consulta con el médico familiar, saturando las salas.
También se han presentado agresiones al personal del IMSS, la mayoría de ellas de forma verbal, y aunque por reglamento podría suspenderse la atención al derechohabiente agresor, se opta por brindar el servicio, lo que genera molestias entre el personal.
Foco de los señalamientos
“Nos hemos vuelto el centro de los ataques mediáticos. En urgencias decimos que aquél médico que no comete un error es porque no practica, porque ciertamente, de diez procedimientos, alguno tendrá una complicación”, señala.
En los últimos meses, medios impresos, electrónicos, televisivos y radiales, así como a través de las redes sociales, se han difundido casos en los que se argumenta una mala praxis o supuestas negligencias médicas, generando una respuesta del propio personal médico en la que tratan de difundir los casos de existo que ocurren diariamente.
“En los medios de comunicación salió una noticia que decía que el IMSS dejará sin atención a mas de dos millones de mexicanos, yo diría, que en vez de culpar al IMSS de dejar sin atención médica a tantos mexicanos, por qué no se menciona que la reforma del gobierno federal es quién los va a dejar sin atención”, dijo.


