Basura en lugar de peces

Arroyos de Poza Rica atestados de desechos
Trabajadores de Limpia Pública se sumergen entre las aguas grises y fétidas de los arroyos para separar los residuos sólidos
Édgar Escamilla
Poza Rica
Hace no más de cincuenta años, los arroyos de Poza Rica lucían cristalinos y con fauna nadando entre los cauces; sus cuerpos de agua hacían honor al nombre de la ciudad y en ellos se podían capturar diversas especies acuáticas, entre ellos camarones de río o mejor conocidos en la región como “burritos”, en la actualidad, lo único que navega en dichas aguas son residuos orgánicos e inorgánicos, estos últimos más visibles por flotar en la superficie, aunque el olor que de ellos emana se ha convertido en característico del municipio y suele estar presente entre las pláticas de quienes visitan la ciudad.
Cada día se desechan en Poza Rica un promedio de entre 185 y 200 toneladas de residuos sólidos, los cuales son confinados en el relleno sanitario concesionado a la empresa Promotora Ambiental S.A. (PASA), la cual obtuvo el contrato para el manejo, recolección y disposición final de la basura durante la administración de Pablo Anaya Rivera, por un lapso de 15 años.
A través del gobierno municipal, se han emprendido diversas acciones y programas para concientizar a la población en el manejo adecuado de los desechos, estableciéndose nuevas rutas y horarios para el paso del camión recolector.
Sin embargo, diariamente la imagen urbana de Poza Rica se ve empañada por la cantidad de basura presente en las calles, desde las bolsas con basura domiciliaria y los residuos de comercios, hasta cantidades incuantificables de desechos en parques, jardines, bulevares y arroyos.
Uno de los puntos donde más se conglomeran los residuos sólidos es bajo el puente del arroyo El Huéleque, el más extenso de los cuatro afluentes que atraviesan la ciudad y desembocan, sin tratamiento alguno de sus aguas, en el río Cazones.
Sumergidos hasta medio cuerpo en las aguas pestilentes del Huéleque se encontraban Javier Pérez Ríos y Fernando Diliegros, trabajadores del departamento de Limpia Pública; portaban overoles de plástico impermeable, que les permitían sacar el PET de la corriente del arroyo para separarlo en bolsas.
A falta de insumos, los trabajadores realizaban su labor sin mascarillas o guantes especiales, por lo que debían soportar los fétidos aromas que desprendían las aguas contaminadas y que se incrementaban con la vaporización que provocaba el sol de medio día.
Javier opina que a la gente se le hace fácil “pasar en el carro y botarlo, pero está mal”, por lo que piensa que se debería crear una mayor conciencia entre la población. “¿Qué le estamos dejando a las nuevas generaciones, un Poza Rica sucio?”.
Javier y la cuadrilla habían levantado una enramada de un árbol de sauce que estaba bloqueando el cauce, colocando metros adelante una trampa para atrapar todos los desechos sólidos que flotaban sobre el agua.
Fernando opina que es momento que la población sea un poquito más limpia y deje de tirar la basura en la calle, que al final del día va a parar al arroyo.
Metros más adelante se encontraba el señor Víctor Pérez, quien durante años ha gustado de caminar por el bulevar Adolfo Ruiz Cortines para disfrutar de la sombra de los árboles, pero lamenta las condiciones en la que se encuentra el paseo de la Burrita, que constantemente luce sucio por la gran cantidad de basura que arrojan las personas.
“La gente deja la basura por las noches; no entienden, no se puede estar limpio nunca, porque siempre están tirando basura”, dijo.
Mensualmente el Ayuntamiento de Poza Rica destina entre tres y tres millones y medio de pesos a la empresa PASA; además, el reglamento de Limpia Pública establece multas económicas sustanciales a quienes sean sorprendidos arrojando basura en las calles o sacando las bolsas con desechos fuera de los horarios establecidos, pero aún así, la ciudad sigue luciendo sucia, con basura por todos lados y a todas horas, ante la falta de una cultura del manejo correcto de los residuos.


