Basura, problema que PASA agrava

El pago de millones de pesos a Promotora Ambiental SA no ha sido suficiente
Édgar Escamilla
Poza Rica
Diariamente se generan en este municipio, entre 185 y 220 toneladas de desechos, según cifras oficiales, las cuales ingresan al relleno sanitario; sin embargo, no están cuantificados los desechos que son arrojados en tiraderos clandestinos, el mayor de ellos a unos metros del propio relleno sanitario.
La prolongación de la avenida 20 de Noviembre, que debería servir de enlace con el libramiento Oro Negro –otra de las obras inconclusas en la ciudad- se ha convertido en un inmenso tiradero clandestino de basura.
En este lugar son arrojados lo mismo electrodomésticos, muebles, llantas, animales muertos, escombro de construcciones y basura domiciliar, mientras a su lado transitan los camiones de la empresa Promotora Ambiental S.A. (PASA).
Pepenadores llegan a este sitio y tratan de separar aquellos desechos que pudieran ser reutilizados o vendidos como material reciclable; niños, mujeres, hombres y ancianos participan por igual en esta labor.
Pero la situación no es diferente en el relleno sanitario concesionado a PASA, empresa a la que el gobierno municipal paga entre dos y tres millones de pesos. Bolsas con desechos pepenados se observan fuera de las instalaciones.
La entrada y salida de los camiones es constante a través de un terraplén construido sobre una hondonada que servía de escurridero natural. A un costado, un arroyuelo, en años anteriores había sido contaminado con los lixiviados del relleno sanitario, se encuentra totalmente seco.
Un vigilante custodia la entrada al relleno y evita que se tomen fotografías del mismo; amenaza con llamar a la policía como si se tratase de instalaciones de seguridad nacional.
En lo alto del relleno sanitario se observa a un grupo de pepenadores; han habilitado una sombrilla para poder trabajar bajo el sol del verano, que ha generado temperaturas de hasta 48 grados centígrados de sensación térmica.
Toneladas de desechos, pepenadores, camiones recolectores y zopilotes que buscan alimentarse de la carroña forman parte del paisaje en el relleno sanitario.


