Tenía cinco décadas sin identidad oficial

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Mujer de 57 años recibe por vez primera su acta de nacimiento

Édgar Escamilla

La señora Nicolasa es una de las 14 millones de personas que organizaciones civiles y el propio gobierno mexicano estiman, viven en este país sin una identidad oficial. Nacieron en México y se identifican como mexicanos; aquí se desarrollaron, procrearon una familia y hasta cuentan con nietos, pero durante años han sido ´invisibles´ ante la Ley; la gran mayoría de ellos, de muy escasos recursos y ante la falta de un acta de nacimiento, no han podido acceder a los programas oficiales de combate a la pobreza.

Deambulando por las calles en busca de latas, plásticos o papel, doña Nico, de 57 años de edad, ha sobrevivido a la pobreza, sacó adelante a sus seis hijos y ahora cuenta con 14 nietos, hasta logró hacerse posesionaria de un pequeño terrenito en la colonia Las Granjas.

 

Estipulado en el artículo cuarto de la Constitución, los mexicanos tienen el derecho a la identidad y a ser registrados de manera inmediata a su nacimiento; el Estado garantizará el cumplimiento de estos derechos, pero a doña Nico le tomó más de cinco décadas contar con su primer acta de nacimiento.

El DIF Municipal de Poza Rica y la Oficialía del Registro Civil organizaron la entrega de actas de nacimiento extemporáneas, evento en el cual se entregaron 50 actas de nacimiento a menores de edad y a tres adultos.

A partir de ese momento, doña Nico es oficialmente Nicolasa Lucas González, quien visiblemente emocionada se acercó hasta la mesa donde se encontraban los funcionarios municipales, para recibir su acta de nacimiento. “Estoy muy emocionada, contenta; nunca pensé lograrlo”, dijo.

Nació en Poza Rica, pero en el municipio no había rastro de que hubiese sido registrada, así que inició una búsqueda en Coatzintla, Tuxpan, Tihuatlán y Papantla, inclusive acudió hasta el municipio de Venustiano Carranza, Puebla, donde ella había registrado a sus hijos, pero fue en vano.

“Nunca pensé que me fueran a exigir este papel, sino cuando quise ingresar a ´Oportunidades´, a la hora de la entrega no pude recibir el apoyo, porque mi credencial ya estaba dada de baja. Me dieron de baja y me fui llorando”, relata la señora Nicolasa.

Durante más de cinco décadas había vivido sin una identidad oficial. Nunca estudió, solamente sabe leer y escribir, pero eso le bastó para sacar adelante a sus hijos, Carlos (ya finado), Alfredo, Susana, Arturo, Gabriel y Juanita.

Con ayuda de las actas de nacimiento de ellos, pudo realizar el trámite en esta ciudad. “Me andaba muriendo de un paro cardiaco, me pega el segundo y me pega el tercero, el doctor hasta se admiró de que no hubiese fallecido en ese momento, ni siquiera iba a poder ser sepultada, porque me hacía falta mi acta de nacimiento y mi credencial de elector”. Una vez que se comprobó que nunca había sido registrada, obtuvo su acta de nacimiento.

De escasos recursos, se dedica a buscar trozos de metal entre la basura y escombros para venderlos y mantenerse; “cartón, botellas, periódico, de eso vivo, joven”, todo sirve para llevar unos pesos a su casa.

 

Vive en posesión de un predio en una zona de riesgo, cerca de un pozo petrolero y en área inundable; lo que obtiene de la venta de material reciclable apenas y le alcanza para comer en el día, pero ahora se siente muy feliz de poder contar por fin con una identidad, de ser Nicolasa Lucas González y no simplemente, doña Nico.