Capacitan a estudiantes en temas de inclusión

el

Por Édgar Escamilla

Alumnos del Cbtis acuden por grupos al auditorio de la escuela, a un costado del aula Gilberto Rincón Gallardo, han formado parejas y por turno, se colocan un antifaz que les impide la visión, deben confiar ciegamente en su compañero que los guía; los sentidos se agudizan, a algunos el miedo los hace caminar de forma errática. Experimentan en carne propia, aunque sea por unos minutos, andar por el mundo sin el sentido de la vista.

Se trata de una serie de actividades que forman parte del taller de inclusión que el Centro de Atención para Personas con Discapacidad (CAED) del Centro de Bachillerato Tecnológico, Industrial y de Servicios (Cbtis) número 78, a través del cual se vincula a sus alumnos con los estudiantes del bachillerato regular.

El CAED es un modelo de educación diseñado para la atención de personas con capacidades diferentes con interés de cursar su bachillerato. Además de que no requiere de examen de admisión, solo contar con el certificado de secundaria, no tiene costo; según comenta Ana Belmares Vicencio, coordinadora.

Periódicamente, la coordinación del CAED invita a los alumnos del Cbtis a convivir con sus catorce estudiantes, lo que permite una mayor interacción. Jóvenes que se comunican con lenguaje de señas, con habilidades matemáticas sobresalientes o capacidades de socialización muy desarrolladas.

Sin etiquetas de por medio, los estudiantes aprenden a interactuar unos con otros; los estudiantes del bachillerato regular aprenden a convivir con ellos, a conocer sus necesidades y entender lo difícil que les resulta salir adelante en un mundo con marcadas limitaciones para su óptimo desarrollo.

“Me sorprende saber que para ellos, el simple saludo les es motivo de felicidad, los hace sentir bien, cuando para nosotros es algo común”, comenta una de las alumnas participantes en el taller de inclusión, donde también participó Óscar, alumno de CAED, quien pidió a sus compañeros del Cbtis que, cuando lo encontraran por la calle o la escuela, lo saludaran.

 

En el taller también participan padres de familia, como la señora María de los Remedios Ayala Castillo, madre de Luis Ángel, un joven con síndrome Down. Con la emoción a flor de piel al observar cómo su hijo interactuaba con el resto de sus compañeros, habló de lo difícil que han sido estos años, en una sociedad que no siempre acepta a las personas diferentes y se dijo agradecida con la oportunidad que les ha brindado esta institución.