Población se acostumbra a vivir en zonas de riesgo: RPM

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-La inundación de 1999 dejó grandes lecciones en materia de Protección Civil, aún así, las zonas inundadas en aquella ocasión continúan densamente pobladas

Por Édgar Escamilla

A punto de concluir la temporada de lluvias 2015 y dar paso a la temporada de frentes fríos, los modelos de pronóstico anticipan que éstos últimos podrían llegar acompañados de grandes volúmenes de agua, por lo que se extiende el riesgo de deslaves e inundaciones en la región, fuertemente azotada en 1999.

En aquel año, la interacción entre el frente frío número cinco y la depresión tropical número once, originó precipitaciones atípicas que redundaron en una de las más grandes inundaciones ocurridas en la historia de la región, durante la cual se perdió un sinnúmero de vidas humanas y los daños materiales, así como el impacto en el paisaje siguen presentes.

Para este año, aunque las precipitaciones en la región han sido mínimas, sugieren que los frentes fríos de la temporada invernal que iniciará en noviembre próximo, llegarán acompañados de altas probabilidades de lluvia, por lo que la Secretaría de Protección Civil centra su atención en la ocurrencia de deslaves.

Las lluvias que ocurran en la zona serrana, producirían golpes de agua como el ocurrido días atrás, que provocó el aumento del nivel del río Cazones hasta 3.40 metros, sin que representara un riesgo para la población ribereña.

Con el fantasma de la inundación de 1999 a cuestas, Rocío Pineda Márquez, coordinadora regional de Protección Civil, señala que a pesar de que está prohibida la autorización de asentamientos en zonas de riesgo, la población se ha acostumbrado a vivir entre el peligro, como queda demostrado en las colonias de Poza Rica asentadas en las márgenes del río Cazones y de los arroyos.

 

Pese al riesgo y a que muchas fueron beneficiadas con reubicaciones en lugares más seguros, muchas de las familias continúan viviendo en las zonas inundables, por lo que las autoridades han gestionado en años pasados los dragados de los arroyos y del propio río a fin de evitar su desbordamiento, aunado a los muros de contención que ha edificado la Conagua a ambos lados del río Cazones.