Prometen verdad histórica de videoescándalos, en 2018
-“Cuidé la causa que AMLO encabezaba, no de él”, asegura
Por Édgar Escamilla
A once años, siete meses y ocho días de aquel tres de marzo de 2004, en que fuera exhibido públicamente el excoordinador de la bancada del PRD en la Asamblea Legislativita del Distrito Federal, René Bejarano, mediante un video en el que recibía dinero par parte del empresario Carlos Ahumada, expuesto durante la transmisión de un programa noticioso en la televisión abierta, el fantasma del videoescándalo sigue rondándolo y se ha convertido en un estigma que no se quitará de encima. Aun así, busca unir a las izquierdas del país con miras a los próximos comicios electorales.
René Juvenal Bejarano Martínez, de visita en Poza Rica, acepta conversar acerca de lo que ocurrió después de aquel tres de marzo de 2004, cuando en televisión nacional, fue exhibido públicamente por medio de un video en el que se le observa recibiendo fajos de billetes de parte de una persona a la que intencionalmente se le había cubierto el rostro con una pantalla difuminada.
Ese mismo día, él se encontraba coincidentemente en un estudio de televisión alterno, por lo que, en un acto con premeditación, alevosía y ventaja, fue llamado al set en el que ya se despedía el exdiputado Federico Döring, quien había entregado una copia del video.
Al siguiente día, Bejarano Martínez, se separaba de la Asamblea Legislativa y de su partido, el PRD. Sería juzgado, apresado e internado en el Reclusorio Sur de la Ciudad de México durante casi ocho meses, cuando fue absuelto de las acusaciones que se le imputaron.
Vestido con camisa de manga larga, le es difícil soportar el calor de Poza Rica, pese a que se encontraba encendido el aire acondicionado del salón, donde minutos antes se había llevado a cabo la conferencia de prensa.
-Buenas tardes profesor Bejarano. Me queda la duda del por qué no encaró a quienes le montaron el cuatro en los estudios de Televisa cuando se presentó a nivel nacional aquel video con Carlos Ahumada.
-Fue una sorpresa intempestiva, se tuvo que pensar rápido, pero no se trataba de matar al mensajero –como dice la película- al final de cuentas él fue nada más un instrumento de sus jefes, pudo haber sido cualquier otro locutor o comediante quien pudiera haber presentado las cosas. Con el tiempo ya quedó claro el rol que él jugo, yo no iba a confundir al instrumento con los verdaderos autores de la trama.
- Leía una entrevista que le realizaron el año pasado en que pronuncia la frase: “Por Andrés Manuel me la comí todita”…
- Esa frase no fue la más afortunada, pero en la vida como en la política uno es dueño de su silencio y de sus palabras, y lo que yo asumí fue la responsabilidad que a mí me correspondía y nunca me presté a andar incriminando falsa o verídicamente a nadie más, porque era lo que perseguían.
- Precisamente el no ser un soplón, el no delatar le valió para ganarse el respeto de los demás internos en el periodo que estuvo dentro de la cárcel. ¿A quién no delató y qué fue lo que encubrió?
- Pues todo lo que no he dicho, en la política la incidencia es algo que no debe de suceder, ni en la vida. Debe ser uno leal consigo mismo y tener el valor para no perjudicar a los demás. Esa conducta es algo que no es usual ni en la vida ni en la política, pero a la larga es mejor, porque no debe uno pensar solo en uno, sino en el daño que puede hacer a los demás y aún en momentos de crisis, lo importante es salvar una causa. Si yo hubiera flaqueado o me hubiera quebrado, pues hubiera dañado más a la causa y es lo que no quise hacer.
- ¿Entonces calló para no afectar la imagen de Andrés Manuel?
- No afectar la imagen de muchas personas… - (Interrupción) Pero ahora el ya formó Morena… Pero mira, los partidos políticos no son patrias, son organizaciones que son instrumentos y no debe haber patriotismo de partido porque eso es cuando se pierde la perspectiva. Todos somos de izquierda y todos debemos pensar como izquierda en beneficio de la izquierda en su conjunto; más allá del partido que se pertenezca.
-Todo lo que se calló lo dará a conocer… ¿En 2018? –Sí, cuando…
-¿Por qué esperar esa fecha?
-Porque tarde o temprano hace falta que haya una verdad histórica, eso es importante, pero que ya no tenga el efecto político que pudiera tener en la coyuntura más inmediata. Yo calculo que para el 18 o después del 18, ya se tendrá un desenlace final de ese asunto, ojalá Andrés Manuel sea Presidente, no lo sé… y si no lo es, que de todos modos lo que yo diga o deje de decir, ya no influya en eso, sino que sea solamente un testimonio que se apegue a la verdad, porque eso es lo que importa también; por respeto a uno mismo y también por la gente que confió en uno.
-Quedó libre por falta de pruebas… - Sí- contesta ávidamente antes de concluir la pregunta. ¿Por qué no actuó penalmente contra quienes lo utilizaron y exhibieron, contra quienes le pusieron ese cuatro?
-Porque en México no existe una justicia que permita que quienes acusan falsamente y dañan puedan hacerse responsables de eso. Está tipificado el delito, yo los acusé pero no procedió porque… el entonces procurador, Macedo De la Concha… el entonces presidente Vicente Fox… el entonces director del Cisen, Medina Mora… pues tenían un poder mucho muy grande que impidió que cualquier acción que yo emprendiera o emprendí, prosperara, eso en otros países con mayor avance democrático y cultura, pues prospera, pero en México desafortunadamente todavía no sucede.
- Usted cuidó la figura de Andrés Manuel en ese momento… ¿Siente que en algún momento él le dio la espalda a usted?
- Yo cuidé el interés de una causa que él encabezaba o encabeza… y yo entiendo que los políticos tienen que tomar decisiones y no me atrevería a especular acerca de las motivaciones que él pudiera tener o no, porque, pues… eso solo él lo sabe. Yo estoy tranquilo con lo que hice y recibí mucho apoyo y solidaridad, lo sigo recibiendo de mucha gente y aspiro a que dentro de algunos muchos más años haya una reivindicación histórica, no para ocupar un cargo de ningún tipo, sino para que quede claro que un error que se cometió fue utilizado indebidamente por poderosos enemigos políticos que tergiversaron la realidad y la percepción del mismo.
-¿Esto de recibir dinero de empresarios es muy común en todos los partidos?
-Pues sí, y en muchos medios; sin embargo generó, una satanización endemoniada y se hizo escarnio no solo de mí, sino de mi familia y todo lo que de ahí se derivó.
-¿Lo persigue ese estigma?
Eso no se quita nunca, esas cosas… como dice el viejo refrán: el que mata un perro se vuelve un mataperros, porque lo atropelló. En mi caso hubo un estigma que se quedó, pero cada vez la gente de una o de otra manera, lo ve con mayor frialdad y con mayor objetividad. En lo inmediato fue muy impactante, sigue siéndolo, pero estas cosas con el tiempo se van transparentando.
-¿Para quién iba destinado ese dinero?
-Mira, yo fui juzgado. Políticamente lo que puedo decir es que no fue para mí, porque yo no me enriquecí ni me he enriquecido, tengo una vida modesta y siempre ha sido así desde hace muchos años. Al final de cuentas era un recurso de un particular, que no eran recursos públicos y que no fueron en mi beneficio.
-¿Alguna ambición con rumbo al 2018?
Yo, en lo personal, a lo que aspiro, espero es que las izquierdas gobiernen este país, creo que hay condiciones. Para eso se necesita unidad y para eso estamos construyendo unidad también desde abajo, por eso cuido, pues, no lastimar susceptibilidades de militantes de las izquierdas porque todos vamos a hacer falta.
René Bejarano, ahora dirigente de Izquierda Democrática Nacional (IDN), busca, a través de “Movimiento Nacional por la Esperanza”, la conformación de una asociación política nacional, de cara a las próximas elecciones.


