Cambiar la cultura, para evitar ataques a mujeres

-Investigadora señala el reto cultural actual para evitar que las mujeres sigan siendo violentadas por razones de género
Por Édgar Escamilla
“Los tiempos actuales se desarrollan en un contexto diferente, se ha ganado el reconocimiento de muchos derechos de las mujeres, pero existen otro tipo de retos: los retos culturales. Se han conseguido derechos constitucionales, pero por otro lado persiste el lado cultural en el que queda mucho por hacer”, afirma la doctora Celia Del Palacio Montiel.
Del Palacio Montiel es investigadora y académica de la Universidad Veracruzana. Además ha escrito tres novelas: No me alcanzará la vida, Leona y Mujeres de la Tormenta; así como el libro de relatos Adictas a la Insurgencia. Ayer lunes impartió la conferencia “La importancia de la mujer en la historia de México desde la literatura”, recibiendo al final de su participación, un reconocimiento a su trayectoria, como parte del Festival “Poza Rica de las Artes 2015”.
En entrevista respecto al papel que juegan hoy en día las mujeres y a los retos a los que se enfrentan una vez conquistados muchos derechos, señala que a pesar de ello, se continúan siguiendo los patrones antiguos de lo que la mujer debería estar haciendo, como quedarse en su casa; obstruyendo el paso de otras mujeres que están tratando de realizar un trabajo.
Reconoció que es necesaria la existencia de la equidad de género, que ya está reconocida al menos en las leyes, pero aún queda mucho por hacer a nivel cultural, pues se permite que se sigan cometiendo maltratos, se ejerza violencia en todas sus manifestaciones y que el machismo siga arraigado entre la población.
“Lo vemos cotidianamente cuando una mujer sobresale, inmediatamente es agredida de formas terribles, poniendo en duda los méritos obtenidos para lograr ese objetivo”, dijo.
Mujeres que se han vuelto icónicas en la sociedad mexicana, como Elena Poniatowska, que inclusive ha recibido un premio Cervantes, es atacada de manera brutal en redes sociales, le escriben mensajes como: “Muérete Elena”.
Se ve reflejado también en la ocurrencia de feminicidios, violaciones, agresiones físicas o psicológicas, entre otras de las manifestaciones de la violencia, con la sentencia de una parte de la sociedad: “se lo merecía”.
Sigue siendo una costumbre arraigada en algunos estado de la República el llamado dote, con el que prácticamente se compra una esposa, pero está también la trata de personas. “Las mujeres son tratadas como objetos, se les puede hacer cualquier cosa y no pasa nada”, lamenta la investigadora.
Su conferencia estuvo dirigida a reconocer el papel que han tenido las mujeres a lo largo de la historia de México, el papel que desarrollaron durante la lucha de Independencia o la Revolución Mexicana; mujeres que han quedado en el anonimato, olvidadas por los libros de texto, pero que fueron parte fundamental de estas luchas.
Cuestionada respecto al papel que debería jugar la primera dama, como esposa del presidente de México, comentó que lo ideal es que debería ser una mujer fuerte, inteligente y culta; que se pueda sentar a un lado, no atrás ni enfrente del presidente. Es una mujer que siempre estará en el blanco de las miradas y será atacada por el simple hecho de ser mujer.
“Estas últimas primeras damas, sobre todo la actual, no es exactamente la figura que uno desearía. Es muy bella exteriormente, pero otro componente que uno quería como modelo, no está presente. Han sido duramente criticadas, como Martita (Sahagún) que se quería meter todo el tiempo.
Margarita Zavala es una mujer muy inteligente, que supo no ocupar un papel tan protagónico como el de Martha Sahagún, pero también renunció mucho a sus propias aspiraciones durante el tiempo que estuvo como primera dama”.
En el caso de Veracruz, la UV cuenta con la primer rectora mujer de su historia, Sara Ladrón, quien comenta la investigadora, ha sido muy atacada por el hecho de ser mujer. Se esperan de ella cosas que no se esperarían de un hombre, se le ha tratado mal, se le cuestiona, se le busca a detalle mucho más allá de lo que se buscaría a un rector hombre, y eso tampoco se vale”, dijo.
Refiere que a las mujeres que ocupan un cargo en la administración pública o privada, se les juzga más por la apariencia que por las acciones que puedan llevar a cabo, se les exige el doble o el triple para reconocerles solo la mitad, pero se trata de una concepción cultural que debe ser modifica para evitar tanto los abusos por parte de los hombres, como de las mujeres mismas.


