Suma de voces en lucha antifracking

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-Mientras tanto, Pemex avanza en el análisis de los yacimientos de lutitas y niega afectaciones al ambiente

Por Édgar Escamilla

A pesar de la aprobación de la Reforma Energética que abre el paso a la iniciativa privada para la explotación de los yacimientos petrolíferos en México, así como el congelamiento de las iniciativas de Ley para la prohibición de la fracturación hidráulica como medio de extracción en yacimientos de lutitas, y de la Ley para la transición energética, más ciudadanos tanto del área urbana como rural se suman a la lucha contra el Fracking que mantienen organizaciones no gubernamentales.

En conferencia organizada por un grupo denominado Juventudes de Izquierda en esta ciudad, Óscar Espino Vázquez, de la Red Unidos por los Derechos Humanos, organización integrante de la Alianza Mexicana contra el Fracking, advirtió de las consecuencias que ha dejado tras de sí la aplicación de esta técnica extractiva en países como Estados Unidos o Argentina, así como su prohibición en naciones europeas.

La fracturación hidráulica o  fracking  en inglés, es una técnica extractiva de hidrocarburos, aceite o gas, consistente en la fractura de las rocas en estratos impermeables, ubicados a profundidades de entre 2, 500 y 5,000 mil metros, mediante la inyección de fluidos a altas presiones. El riesgo del que advierten los activistas está relacionado con las fugas de estos fluidos, cargados de químicos tóxicos, hacia la corteza terrestre, contaminando suelos y mantos freáticos.

Otra de las afectaciones que genera la utilización de ésta técnica, es la utilización de millones de litros de agua en el proceso de perforación, la cual queda permanentemente contaminada al no existir técnicas para su tratamiento, por lo que es agua que no regresará al ciclo natural, pero que además será confinada en pozos letrina.

Un riesgo que se avecina a las comunidades es el desplazamiento de los pueblos, en virtud de que la Reforma Energética prioriza la extracción de hidrocarburos por sobre cualquier otra actividad productiva.

Para evitar esta situación, las comunidades pueden defenderse mediante la negativa a otorgar las licencias en sus territorios para la explotación de los yacimientos de lutitas, mediantes las consultas indígenas, previstas en la Ley.

 

Por tal motivo se realizan este tipo de acercamientos con los actores sociales de las comunidades, pero también con la población en las ciudades para evitar se potencialice el daño al medio ambiente y por lo contrario, se busquen alternativas para la generación de energía más sustentables y armónicas con el medio ambiente.