Rituales de purificación y protección para el viernes

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-Entre el misticismo y el pensamiento complejo de los pueblos originarios; la importancia de la diversidad cultural mexicana

Por Édgar Escamilla

Se aproxima ya el primer viernes de marzo, cuando los brujos se cargan de energía y es el momento preciso para realizar todo tipo de rituales de purificación y protección. La magia, brujería y santería, son manifestaciones culturales arraigadas entre la población, sin importar el estrato social o nivel académico; son, en muchos casos, el último recurso a algún problema o enfermedad, cuando no se ha encontrado respuesta en el pensamiento lógico occidental y la religión.

Desde temprana hora, en el pasillo de las hierberías del marcado Poza Rica comienza a hacerse presente el aroma del incienso, la ruda o la albahaca. Lo mismo se puede observar una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que una figura de la Santa Muerte. Las sábilas ‘arregladas’ cuelgan de lo alto de los locales; los frascos de veladoras multicolores y las figuras de santos componen el paisaje. 

Al caminar por el pasillo, ofrecen toda clase de hierbas o artículos para realizar limpias, rituales de purificación o protección. Si la persona no conoce mucho al respecto, ellos mismos se encargan de dar una orientación para tratar de resolver ese problema de salud, económico o emocional, que no tuvo solución.

Oralia es una de las vendedoras en el pasillo de las hierberías, junto a sus compañeras trabaja afanosamente en la preparación de los últimos detalles de sábilas que les han encargado para protección. Estos rituales se llevarán a cabo el primer viernes de marzo, como marca la tradición, que aunque se desarrolla con mayor énfasis en el sur del estado, en Catemaco y la región de Los Tuxtlas, también cuenta con gran cantidad de adeptos en esta ciudad.

Las sábilas son preparadas con diferentes componentes, como listones de colores para las protecciones y representan a siete santos, cada uno para algo en específico, por ejemplo, el amarillo está relacionado con el dinero y el rojo con el amor; pero también se le adicionan brebajes o lociones, entre otras cosas.

El pensamiento mágico, esotérico, brujería o santería, es recurrido por todo tipo de personas, sin importar su estrato social o nivel académico; “acude la gente que lo necesita y quienes creen en esto, personas de fuera llegan buscando protección, para que siempre tenga su trabajo y les rinda su dinero”, comenta Oralia. Inclusive reconocidos políticos recurren a estas prácticas, quienes tienen fe en su poder protector y buscan alcanzar cargos más altos.

En alguna ocasión hasta personas “de la religión”, como le llama ella a quienes profesan la fe cristiana evangélica, han acudido a comprar algún artículo. “Una ocasión, una señora de la religión llegó pidiendo una medalla del caballero”, relacionada con el diablo. 

“Llegan por un problema, si podemos les ayudamos a resolver su caso”, señala. No obstante, también ellos se ven afectados por la situación económica actual; han visto descender sus ventas, los clientes se encuentran ‘agüitados’ porque no hay dinero, y solo tienen un ligero repunte por temporadas, como esta primera semana de marzo.

RITUALES QUE SOBREVIVIERON AL EFECTO COLONIZADOR

Lo que hoy se conoce como magia, brujería, hechicería o santería, procede de la interpretación que dieron en su momento los colonizadores europeos que se enfrentaron a un conocimiento complejo, que asociaron con cuestiones malignas, por lo que su práctica, aunque perdura al paso de los siglos, muchas de las veces se realiza en la clandestinidad, por miedo a la crítica de la sociedad.

De acuerdo con el antropólogo Ariel García Martínez, podríamos observar la práctica de la magia desde diferentes puntos de vista, uno de ellos como el antecedente de la ciencia moderna, pero también como un pensamiento complejo que no se puede comprender desde la óptica occidental. Desde la perspectiva del cristianismo, se le relaciona con algo muy malo que no debe practicarse, no obstante que muchas personas lo siguen utilizando como un apoyo para resolver sus problemas cotidianos, entre ellos los de salud, económicos, seguridad emocional o personal.

Se podría pensar que el pensamiento mágico se encuentra muy arraigado en la cultura popular de quienes no tienen mayor acceso a la educación, a un nivel socioeconómico bajo, pero es algo transversal, cruza todos los estratos de la sociedad. El poder económico y la instrucción académica no son límite entre creer o no, entre practicarlo o no.

Se dan prácticas de santería entre personas de clase media y alta, aunque se supone que sería un pensamiento mágico que debería haber sido superado por el conocimiento racional, lógico y científico; y sin embargo, hay estudios que demuestran lo contrario.

Uno de los casos más sobresalientes a nivel nacional, en los que se vincula a la clase política con estas prácticas, es el ocurrido en torno al hallazgo de la osamenta en la finca El Encanto, propiedad de Raúl Salinas de Gortari. Los restos fueron encontrados luego de que la PGR, con Antonio Lozano Gracia y Pablo Chapa Bezanilla al frente, contactaran a la vidente Francisca Zentina, a quien apodaron “La Paca”, quien a través de una visión logró dar con los supuestos restos del diputado Manuel Muñoz Rocha, señalado de haber participado en el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu; servicios por los cuales se le pagaron cuatro millones de pesos; después fue encarcelada, acusada de falsedad de informes y violación a las leyes sobre inhumación, siendo liberada en abril de 2008.

Más allá de los límites entre creer o no, la ciencia moderna ha reconocido la importancia de algunas prácticas milenarias, como la herbolaria, que tenía un peso importante en la medicina tradicional y que en la actualidad, es utilizada para aprovechar las sustancias activas de las plantas como tratamiento de algunas enfermedades. 

García Martínez señala que si bien por un lado, el pensamiento occidental puede ver solo objetos y cosas en torno a la magia, en contraparte, el pensamiento de los pueblos originarios es algo complejo e integral, que ve no solo cosas, sino otro tipo de sujetos o seres en animales y plantas, por lo que este tipo de manifestaciones forma parte de la diversidad cultural de México y como tal debe ser respetada.