Con acto cívico conmemora 151 aniversario de la toma de Puebla
DE LA REDACCIÓN
La mañana de ayer se rindió honores a la bandera, misma que se izó a toda asta en conmemoración del 151 aniversario de la toma de Puebla, acto en el que también se hizo remembranza del “Día Internacional de la Concienciación sobre el Autismo”.
Al rendirse honores a los símbolos patrios, estuvieron presentes grupos del INAPAM, diferentes organizaciones civiles que trabajan en pro de los niños con autismo, sociedad en general, empleados, directores de las distintas áreas municipales, así como parte del cuerpo edilicio.
Rosa Isela Hernández Luna, docente de apoyo del Centro de Atención Psicopedagógica de Educación Preescolar (Capep) Adolfo Rendón Rendón, al hacer uso de la voz recordó, que la asamblea general de las Naciones Unidas, declaró por unanimidad el 2 de abril, como el Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, para contribuir a la mejora de la calidad de vida de las personas que cursan con esta condición, “porque tener conciencia es tener conocimiento, permitir, aceptar, incluir, eso va más allá de una sola matrícula en la escuela, de un número más”, señaló.
Apuntó que el autismo es muy diverso, de ahí que se hable de espectro, pues cada persona es única y cada una de ellas podría representarse con un color diferente, es por eso que también se ve representado como piezas de rompecabezas de mil colores.
Posteriormente, el alcalde, Francisco Javier Velázquez Vallejo, resaltó que se había izado el lábaro patrio, en conmemoración de la toma de Puebla, un hecho que, dijo, marcó la historia del país, el inicio del fin del segundo imperio mexicano y de la Guerra de Reforma, una etapa que dejó no solo los nombres de grandes próceres como Melchor Ocampo, Mariano Escobedo, Leandro Valle, Santos Degollado, Benito Juárez, entre muchos otros, sino también muchas de las lecciones más importantes para la historia de México.
Mencionó que el 2 de abril de 1867, hace 151 años, el pueblo mexicano, comandado por Porfirio Díaz, terminó un asedio de 24 días de la ciudad de Puebla; Maximiliano había perdido el apoyo del emperador francés, Napoleón Tercero, Vaticano y todas las fuerzas imperiales europeas que lo sostenían en el poder.
Tras la derrota de Maximiliano, solo dos meses después, el indígena oaxaqueño, Benito Juárez, comenzó un proceso de reconstrucción del país, que sentó las bases del México de hoy, en una época donde el gobierno era controlado por las clases más acaudaladas del país, los ricos hacendados, jerarcas de la iglesia, aristócratas.
Resaltó que, el pueblo mexicano, con Juárez como líder demostró lo contrario, “que el pueblo tiene razón, que rara vez se equivoca, que el pueblo se puede mandar solo por primera vez en la historia, México tenía un gobierno civil, de ahí la importancia de esta lección, la historia no se escribe en los archivos históricos, sino día con día”.
Y concluyó, recordando uno de los momentos de mayor dignidad en la historia de México, cuando Maximiliano, tras su proclamación como emperador, invitó a Benito Juárez a hacer una amnistía y a que fuera el presidente de su imperio, el patriota, le respondió, “no estoy buscando trabajo, soy el Presidente del pueblo que usted invadió, menos de cuatro años después, México volvía a ser soberano”.


