Ya lo creen a Pemex
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-Me quieren pagar 7 pesos por mi terreno, una historia de fracking en Veracruz
DE LA REDACCIÓN
Donde antes había naranjales ahora se extiende una larga explanada de grava con tanques, torres, contenedores en los que explotan a través de fracturación hidráulica el pozo Blenda 1. Esto en el municipio de Tihuatlán.
Un cerco de alambre de púas rodea el terreno desde donde Catarino y Sacramento miran la actividad petrolera, y desconfían de lo que Pemex les ha informado: que el pozo no funciona.
Cuando los petroleros llegaron a reactivar el pozo hace más de un año, pagaron una parte de la indemnización del terreno, después dieron largas para firmar el contrato, así lograron el permiso para entrar a la tierra.
Una vez instalados ofrecieron a los campesinos una indemnización de 7 pesos el metro cuadrado y a futuro un porcentaje por la extracción petrolera, pero ellos se negaron a firmar.
La reforma energética establece que los titulares de la tierra deberán tener acceso al pago de la renta concepto de ocupación o uso de la tierra, el pago por afectaciones de bienes o derechos distintos de la tierra, así como la previsión de los daños y perjuicios.
Y un porcentaje de las ganancias cuyos proyectos alcancen la extracción comercial de hidrocarburos, pero en su caso nada de esto se cumplió.
En su comunidad de El Mamey en Tihuatlán al norte de Veracruz, los campesinos tenían sembrados más de 270 naranjales que fueron tirados para iniciar la exploración y explotación de tres pozos petroleros, parte de la asignación del campo Miahuapan en la ronda cero de la reforma energética.
Haciendo cuentas, Catarino dice que cada año una hectárea de naranja le da 60 o 70 mil pesos y Pemex quiere un contrato por 30 años a precios irrisorios.
“De esto vivimos, haga la cuenta cuánto se cosecha, ya multiplicamos, contra los 7 pesos, y quieren firmar a 30 años, nos dicen que seguimos siendo dueños del terreno, pero miré cómo está, para qué queremos un terreno así”, se queja el campesino.
El ruido permanente de las máquinas que extraen aceite y gas, interrumpe el silencio del campo. Sacramento advierte que tienen miedo y por eso no quieren dar la cara. Cuenta que ya hicieron varios escritos apoyados por el comisariado ejidal, para exigir un pago justo, porque además la intención de los petroleros es tomar más terreno de sus naranjales.
Sus pozos son parte del codiciado Aceite Terciario del Golfo donde entre 2006 y 2009, Pemex y compañías extranjeras han invertido más de 50.000 millones de pesos para extraer gas, aceite y petróleo, pues es considerada la reserva petrolera más grande del país, sin embargo el exito ha sido poco.
La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), en su proyecto “Aceite Terciario del Golfo, primera revisión y recomendaciones” , en 2010 reveló que de los 500 mil barriles diarios de extracción esperados, solo se alcanzó una producción de 32 mil barriles por día.
Catarino y Sacramento recuerdan que la historia se repite. Hace 40 años, cuando explotaron el primer pozo, tampoco le pagaron al dueño los daños.
A esta denuncia se suma la de otros habitantes de El Mamey, quienes desde el 2017 han exigido la pavimentación de la avenida 20 de noviembre, acceso al pozo Blenda 1, que ha resultado dañada por el paso de pipas y camiones pesados, que llevan agua y químicos para la fracturación hidráulica.
Los campesinos bloquearon por más de tres días el camino, ahí quedaron paralizados una fila de camiones de agua y químicos.
La promesa fue una vez más atender su llamado. “A la comunidad no nos ha dejado nada, solo viene a explotar las tierras y se van, nosotros viendo no recibimos ningún beneficio, sacan miles de litros. Nos han despedazados los caminos”, señalan.
Los campesinos se quejan de que no están orientados con exactitud sobre los trabajos que ahí las petroleras hacen en su tierra, y desconocen que apenas en junio de este año, Pemex migró estos proyectos a la empresa del estado, como parte de los acuerdos de la reforma energética.


