Clandestinaje, grave riesgo para la salud

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-Autoridades de la Secretaría de Salud no realizan operativos de revisión

DE LA REDACCIÓN

La falta de supervisión oportuna de los puntos en donde se ejerce la matanza clandestina de animales, por la Secretaría de Salud del gobierno del estado, puede representar un severo riesgo de salud para la población, sobre todo, en estos tiempos de pandemia, pues el manejo inadecuado de productos cárnicos para el consumo humano, es decir, que no tienen la debida revisión sanitaria, puede generar una condición adversa para la población.

“Debería de haberse visto o previsto antes, ya que el consumo de este producto cárnico, sin un control sanitario, como es la matanza clandestina, también puede ser un factor de riesgo a la salud del pueblo”, afirmó Gustavo Ramírez, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria de la Carne (SUTIC).

El entrevistado representante del sindicato, cuyos integrantes laboran en el rastro municipal, reconoció que pese a la contingencia sanitaria, no se ha incrementado la matanza de aves, es decir pollos en el centro de matanza, en donde se sacrifican en promedio de 600 a 700 pollos, diariamente.

Explicó que, desafortunadamente, la falta de revisión sanitaria propicia el clandestinaje de productos cárnicos, en donde “No hay una revisión sanitaria por algún médico veterinario”, el cual pueda constatar que el producto que va a llegar a los hogares de la población, “Es apto para el consumo humano”, detalló.

“En el rastro está el veterinario, y si el producto no está apto para el consumo humano, lo quita, y eso no pasa en el clandestinaje”, agregó y dijo que el personal que labora en el centro de matanza, cumple con las normas sanitarias establecidas, como el uso adecuado de ropa de protección y la herramienta adecuada, así como cubrebocas y redes para el pelo, de tal manera que no haya condiciones de riesgo.

Llamó en tanto a la población a consumir productos que hayan sido sacrificados en el rastro municipal, que estén monitoreados por las autoridades sanitarias y que porten el sello del centro de matanza.