
AGENCIA
La plaza principal de la ciudad de Magás, capital de la pequeña república de Ingushetia, colindante con Chechenia –eslabones de la bomba de tiempo que Rusia no ha podido desactivar en el Cáucaso del norte–, volvió a llenarse este martes con miles de personas, en su mayoría hombres (sociedad musulmana en que no suele verse con buenos ojos que las mujeres participen en política), muchos llegados de la ciudad de Nazrán, la anterior capital, para protestar una vez más contra las autoridades impuestas desde Moscú.
Entre 10 mil y 20 mil inconformes se congregaron con el...