Dudas en el horizonte colombiano
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-Después de un año del acuerdo entre gobierno y las FARC
AGENCIA
Un año después de que el gobierno colombiano y las entonces guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmaron un acuerdo de paz modificado tras la derrota que el pacto original sufrió en un plebiscito en octubre de 2016, la realidad es que los exrebeldes entregaron sus armas y tratan de reintegrarse a la sociedad y que los fusiles callaron, aunque las heridas de la guerra todavía abiertas generan zozobra por el futuro del proceso de pacificación.
En un histórico acto el 24 de noviembre en Bogotá, el presidente de Colombia y ya Premio Nobel de la Paz 2016, Juan Manuel Santos Calderón, y el comandante Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timoleón Jiménez o Timochenko y jefe de lo que todavía era la guerrilla de las FARC, firmaron el acuerdo que, luego de la pérdida electoral del sí frente al no en el plebiscito, debió ser renegociado por ambas partes en Cuba, sede de las negociaciones de paz iniciadas en noviembre de 2012.
Un año después de aquel nuevo momento trascendental que puso fin a más de 52 años de guerra, las dudas persisten sobre las expectativas de la paz, en una mezcla de optimismo por los avances logrados y de pesimismo por los retrocesos sufridos. El acuerdo contiene múltiples elementos políticos, legislativos, judiciales, sociales, económicos, agrarios, militares, policiales y un largo listado de complicados y diversos factores, como reparación a las víctimas y justicia con verdad sin repetición, para sepultar la guerra y edificar la paz.
Tras recordar en una entrevista con EL UNIVERSAL que la guerrilla ahora es la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), subrayó que son un partido político “ya reconocido por las autoridades colombianas y están haciendo política”.
Al advertir que, por su cronograma, “este es un proceso que por lo menos va a tomar diez años y en el primero no se podían cumplir todas las cosas”, Rivera adujo que “simultáneamente está comenzando, y lleva un par de meses, el proceso de reincorporación de esta población” de unos 7 mil combatientes y familias, con un total de 12 mil 356 personas.


