Pocos priístas fueron solidarios

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-Con los hijos de Colosio Murrieta

AGENCIA

A lo largo de casi 24 años de orfandad, los hermanos Luis Donaldo y Mariana Colosio Riojas han recibido muestras continuas de atención y solidaridad de pocos políticos priístas que fueron amigos del candidato presidencial asesinado.

A Luis Donaldo Colosio Murrieta lo mataron el 23 de marzo de 1994 y ocho meses después, el 18 de noviembre siguiente, víctima de cáncer de páncreas, falleció Diana Laura Riojas Reyes, cuando sus sucesores tenían ocho y un año de edad, y quien se hizo cargo de ellos fue su tía Hilda Elisa Riojas Reyes.

Alfonso Durazo Montaño, quien fue secretario particular del sonorense, ha cultivado la amistad de la familia y dice que “Luis Donaldo y Mariana representan una extensión de mis gratitudes y mi lealtad” al político que marcó su vida.

Agustín Basave Benítez asegura: “Traté de visitarlos cuando iba a Monterrey; lo más que pude fui a sus estas de cumpleaños, [traté] de seguir su desarrollo como niños, adolescentes, jóvenes”.

Comenta que frecuentar a los hijos del desaparecido Luis Donaldo Colosio Murrieta “lo hicimos varios amigos de Luis Donaldo papá, que también estuvieron pendientes de ellos, como Alfonso Durazo y Ricardo Canavati; son los que yo veía, que sabía que estaban pendientes y visitaban a los muchachos”.

El alejamiento de la clase política lo vio Diana Laura, viuda y enferma del cáncer que le privó la vida; esa actitud la decepcionó y más porque muchos “colosistas” se sirvieron del nombre de su esposo asesinado.

En la fila de amigos incondicionales de ella y sus hijos, el primero es Ricardo Canavati Tach.

Figuran Alfonso Durazo Montaño, Agustín Basave Benítez, Rogelio Montemayor y Cristina Díaz Salazar.

La gente conoció que Canavati, regiomontano amigo de Colosio, con quien había colaborado en la Secretaría de Desarrollo Social y en la campaña presidencial, ofreció su casa a Diana Laura Riojas, después de la tragedia de marzo de 1994.