Economía pierde 961 millones de dólares

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AGENCIA

Las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega, que las autoridades vinculan a un intento de golpe de estado en Nicaragua, provocaron entre abril y julio una pérdida de 961 millones de dólares y la eliminación de cerca de 120 mil puestos de trabajo, informó una fuente oficial.

Según una nota de la cancillería nicaragüense a la comunidad internacional, la crisis causó en cuatro meses una pérdida de 525 millones de dólares en el sector transporte, 231 millones en la industria turística y 205. 4 en el sector público.

"Todo ello causó un impacto directo en la población con la pérdida de 119 mil 567 empleos" y una reducción al presupuesto nacional de más de 218 millones de dólares, explica la misiva.

El informe abarca el período entre abril -cuando estallaron las protestas antigubernamentales-, y julio cuando la policía recuperó con violencia el control de las ciudades que fueron tomadas por los manifestantes opositores.

Durante esos meses "el pueblo de Nicaragua fue sometido a un intento de golpe de Estado por grupos políticos disfrazados de Organizaciones No Gubernamentales, asociados al crimen organizado y financiados desde el exterior", denuncia la cancillería.

En su informe, el gobierno reconoce que la crisis dejó en el periodo 198 muertos -lejos de los más de 300 estimados hasta el momento por grupos humanitarios- de los cuales 22 eran miembros de la policía. Además, la versión oficial reporta mil 240 heridos, entre ellos 401 oficiales de la las fuerzas del orden público.

El gobierno cuenta un total de 273 manifestantes presos en el contexto del proceso de enjuiciamiento de manifestantes, a los que la Fiscalía atribuye las muertes y daños que dejaron las protestas.

Según la nota, el gobierno "continuará trabajando por la reconstrucción del país, la paz, la seguridad y la reconciliación", con base a una polémica iniciativa de ley, aún en proceso de consulta, que enviará próximamente al parlamento, en manos del oficialismo.

La iniciativa propone promover una cultura de paz, que incluirá el aprendizaje de actitudes positivas y resolución de conflictos, a través de la educación, la religión, los medios de comunicación y la participación de la comunidad.