Cuarta semana de protestas

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AGENCIA

Las protestas de los chalecos amarillos, movimiento ciudadano contra el encarecimiento de los combustibles y las reformas económicas del presidente Emmanuel Macron, degeneraron este sábado, por cuarta semana consecutiva, en violentos enfrentamientos con los agentes antimotines en esta capital y otras ciudades de Francia, mientras las manifestaciones se expandieron a otros países de Europa.

Pese a los intentos de la policía de contener la escalada de la protestas con un fuerte despliegue de seguridad instalado desde antes que llegaran los manifestantes en París, en la zona de los Campos Elíseos los manifestantes intentaron prender fuego a la fachada de un centro comercial de lujo, quemaron coches y lanzaron proyectiles a las fuerzas de seguridad.

La Torre Eiffel, el museo Louvre, la ópera Garnier, restaurantes y numerosas tiendas en la zona de los Campos Elíseos fueron cerradas o protegidas con tablas de madera ante el temor a sufrir daños luego de los enfrentamientos y saqueos del sábado pasado. Pero algunos de los manifestantes arrancaron estas protecciones de los establecimientos para cometer actos de rapiña.

Las protestas ensombrecieron las vacaciones de varios turistas, pues en la céntrica y lujosa plaza Vendôme podía verse la enorme fila de furgones de policía que custodian los alrededores. En la pirámide del Louvre, se escuchaban las detonaciones de la policía en su intento de frenar a los manifestantes que intentaban acceder a la plaza de la Concordia, muy cerca del palacio presidencial y de la Asamblea Nacional.

Desde distintas partes de las ciudad se veían humaredas negras y espesas capas de gas lacrimógeno. Por primera vez en la historia de la ciudad se requirió que vehículos blindados de la gendarmería intervinieran para derribar barricadas.

Durante la jornada periodistas y reporteros gráficos del diario Le Parisien, del semanal Journal du Dimanche y de la agencia Afp resultaron heridos, algunos por balas de caucho disparadas por los agentes, según testimonios difundidos por los mismos medios periodísticos o en redes sociales.

En las ciudades de Burdeos, Lyon, Saint-Etienne, Marsella y Toulouse se vivieron escenas de protesta similares a las de París. La mayoría de los chalecos amarillos se movilizaron sin violencia en vialidades desde la mañana, aunque los más radicalizados –sobre todo miembros de grupos de extrema derecha e izquierda– irrumpieron con actos de violencia la movilización.

Decenas de miles de personas participaron este sábado en varias urbes en las marchas pacíficas en contra el cambio climático y las desigualdades sociales. Algunas de estas movilizaciones también fueron reprimidas por la policía al confundirlos con chalecos amarillos, porque algunos de sus integrantes potaban la prenda en solidaridad al masivo movimiento.

En el país se manifestaron en esta jornada unas 125 mil personas y se desplegaron 89 mil efectivos de seguridad, 8 mil de ellos en París, reforzados por primera vez con vehículos blindados de la Gendamería, informó el ministro del Interior, Christophe Castaner, en un comunicado. Detalló que un total de 118 persona resultaron heridas, además de que mil 385 fueron arrestadas.