Tenemos 2 millones de milicianos: Maduro
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AGENCIA
En la peor crisis desde que asumió la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro considera que el intento de la derecha de formar un gobierno paralelo en su país es expresión del conflicto entre la independencia y la soberanía de Venezuela y la intención imperial estadunidense de recolonizar esa nación.
En entrevista exclusiva con La Jornada, el mandatario bolivariano rechaza que Venezuela sea una dictadura, se violen los derechos humanos o exista una crisis humanitaria. Según él, los políticos que hoy están presos son los organizadores de un golpe de Estado violento, que asesinaron, quemaron vivas a muchas personas y destruyeron propiedades. La inmensa mayoría de los medios de comunicación –asegura– están en manos privadas, en su mayoría opositoras. Y la llamada crisis humanitaria es un show montado por el Comando Sur para justificar una intervención militar.
Presente en la toma de posesión del presidente Andrés Manuel López Obrador, el mandatario venezolano cuenta que no asistió a la ceremonia de investidura en la Cámara de Diputados para evitar una agresión en su contra que habría tapado el carácter histórico del triunfo del político mexicano.
Nicolás Maduro asegura que, en caso de que Estados Unidos apueste por intervenir militarmente su país, se creará en América Latina un nuevo Vietnam. Venezuela está moralmente lista para responder la agresión. Su ejército está unido y aliado al pueblo. Las agresiones de Trump –dice– buscan apropiarse del petróleo venezolano.
Esta es parte de la entrevista con Maduro, que La Jornada le hizo en el Palacio de Miraflores el pasado 5 de febrero.
-Presidente, el día de hoy se dio a conocer que usted envió una carta al papa Francisco proponiéndole que jugara un papel en la mediación del conflicto. ¿Podemos saber qué más le decía en esa carta?
-Primero le daba las gracias por sus oraciones permanentes para que haya paz en Venezuela y le pedía que nos ayudara en la facilitación para un diálogo nacional. Ya el Vaticano nos ayudó en una fase en el año 2016. Quiere decir que conoce bien el terreno aquí, en Venezuela. Creo que la autoridad moral del Papa puede ayudar mucho para un diálogo que sea constructivo, de agenda abierta. Espero su respuesta pronto.
-Sin embargo, la Asamblea Nacional dijo que rechaza todo diálogo o grupo de contacto que alargue el sufrimiento del pueblo. O sea, descalifica cualquier posibilidad de diálogo.
-Sí, la derecha venezolana golpista ha rechazado los mecanismos de diálogo que la comunidad internacional está ventilando. Hace dos días el gobierno de Estados Unidos, el gobierno de Donald Trump, ya había dicho: no al diálogo. Y el cártel de Lima, este grupo de gobiernos intolerantes de derecha, dijo también no al diálogo. Es una posición irracional, insensata. Es una posición antinatural, porque lo natural en la política es el diálogo, la palabra, la conversación.
“Yo insisto: sí al diálogo, sí al diálogo y sí al diálogo. Y más temprano que tarde, con la ayuda del gobierno de México, de Uruguay, de los 14 gobiernos del Caribe en el Caricom, de Bolivia, del grupo de contacto de la Unión Europea –y ojalá también del Vaticano– vamos a sentarnos en una mesa de diálogo. Estoy seguro que así será.”
La actitud de México, diplomáticamente correcta
-¿Qué opinión le merece la actitud y la posición del gobierno mexicano?
-El gobierno mexicano ha tenido una actitud diplomáticamente correcta, que es respetar a Venezuela, no inmiscuirse en sus asuntos internos. Y, a decir del presidente López Obrador, ha rescatado el espíritu de la Constitución mexicana y la tradición diplomática mexicana, tan admirada en el mundo, de no intervencionismo, de diálogo. Creo que está jugando un gran papel en este momento histórico.
-Usted fue a la toma de posesión del presidente López Obrador, pero no llegó a la ceremonia en el Congreso, sino a la comida. ¿Por qué fue eso?
-Eso fue exprofeso. Nosotros sabíamos que la derecha tenía preparado un show para agredirme, físicamente incluso, y que la noticia fuera la agresión física a Maduro. Y si algo así hubiera sucedido, yo habría reaccionado, porque soy un hombre de pueblo. Si alguien me agrede físicamente le voy a responder, no me importa el apellido y el pelucón (el fifí) ni que sea de la derecha. No me importa. Te lo digo, yo tengo sangre del Caribe y querían un show para tapar el carácter histórico del cambio que ha empezado en México con el presidente López Obrador. Y como yo no caigo en provocaciones ni creo provocaciones, sencillamente decidí ir al palacio presidencial de manera directa a saludar al presidente López Obrador.
Me llevé una gran sorpresa en el Zócalo. Miles de personas nos recibieron con cantos, con consignas, con afiches, con saludos. Creo que toda la campaña que se hizo contra nosotros con motivo de la toma de posesión se les revirtió. Se generó un interés y una simpatía del pueblo mexicano que agradecemos.


