Con exhumación de Franco termina “afrenta moral”
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AGENCIA
El presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, realizó una declaración institucional unos minutos después de que los restos del dictador Francisco Franco (1939-1975) llegaban al cementerio de Mingorrubio, donde yacerán para siempre. En tono solemne, consciente de que pasará a la historia como el mandatario ibérico que expulsó del Valle de los Caídos, el mausoleo que construyó el para su mayor gloria, al tirano que gobernó con mano de hierro España durante tantos años y que causó un sinfín de muertos, represaliados, exiliados y encarcelados.
Desde el Palacio de La Moncloa, Sánchez siguió a través de su ministra de Justicia, Dolores Delgado, todos los entresijos de la exhumación. Una vez concluido el trámite compareció ante los medios para asegurar que “hoy se pone fin a una afrenta moral: el enaltecimiento de la figura de un dictador en un espacio público” y “se da un paso más en la reconciliación”.
“Nos costó mucho tiempo deshacernos de un régimen represor. Y casi nos ha llevado el mismo tiempo apartar los restos de su artífice del homenaje público. Hoy España cumple consigo misma”, advirtió Sánchez, que asumió como propio el compromiso de expulsar a Franco del Valle de los Caídos en su toma de posesión, cuando asumió el cargo después de una moción de censura a su antecesor, Mariano Rajoy, hace 15 meses. A pesar de que se intentó de la forma más rápida posible, los familiares se defendieron en los tribunales para evitar lo que consideran un “agravio” a la memoria de su padre. Y así hicieron, hasta que finalmente la justicia le dio la razón al gobierno y amparó la exhumación.
Sánchez añadió que “el mausoleo del Valle de los Caídos era más que un anacronismo y una anomalía: un agravio a la democracia española. Ponerle fin era un deber para las generaciones que no crecimos bajo el trauma de la guerra civil y el franquismo. Hoy rendimos un tributo a todas las generaciones pasadas. Y con el pensamiento puesto en las generaciones futuras proclamamos que la enseña de la democracia y la convivencia ondeará siempre en nuestra patria”.
Con lo que, aseguró Sánchez, “concluye así un largo proceso, que ha contado con el pronunciamiento de los tres poderes del Estado. Fue el poder legislativo, sin un solo voto en contra en el Parlamento, el que instó al Gobierno a poner fin a una anomalía en una democracia europea: la exaltación de la figura de un dictador en un mausoleo construido durante la dictadura; por la dictadura; y a mayor gloria de la dictadura. Fue el poder ejecutivo el que impulsó los actos necesarios para materializar esta exhumación. Y ha sido finalmente el poder judicial el que, con el pronunciamiento del Tribunal Supremo, ha respaldado un procedimiento dotado de las máximas garantías. Así funciona un Estado Democrático de Derecho”.
Y remató: “La España actual es fruto del perdón, pero no puede ser producto del olvido. En unos días, cuando el Valle vuelva a abrir sus puertas, quienes accedan se encontrarán con un lugar distinto. Porque desde hoy quienes yacen son ya todos víctimas y solo víctimas. Cuando el Valle vuelva a abrir sus puertas simbolizará algo distinto: el recuerdo de un dolor que no debe volver a repetirse jamás y un homenaje a todas las víctimas del odio”.


