Con protestas reciben a reyes de España
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AGENCIA
Alrededor de seis mil personas se manifestaron en Barcelona para protestar por la presencia de la Familia Real, que entregó los premios de la Fundación Princesa de Girona, que preside precisamente la primogénita de los monarcas, Leonor, de 14 años y quien es además la sucesora de la Corona.
Los manifestantes gritaron consignas contra “los Borbón”, quemaron fotografías de Felipe VI y su familia e intentaron impedir la entrada a los invitados al recinto donde se celebró el acto. Durante su discurso, el Rey de España advirtió que “en Cataluña no hay cabida ni para la violencia ni para la intolerancia”.
A sólo siete días para la jornada electoral, en la que la sociedad española acudirá a las urnas por segunda vez en este año tras la situación de bloqueo en la que se encuentra el gobierno, las protestas en Cataluña siguen siendo el termómetro y la principal preocupación de la situación política. Tras la publicación el pasado 14 de octubre de la sentencia del Tribunal Supremo que condenó a doce líderes independentista a penas de hasta 13 años de cárcel, las movilizaciones ciudadanas en la región se han mantenido.
Durante la primera semana después del fallo se registraron las marchas más multitudinarias, algunas derivaron en protestas violentas en las que se prendieron decenas de barricadas de fuego por las principales ciudades y se registraron duros enfrentamientos con la policía. Si bien la movilización independentista ha continuado, ya sea cerrando carreteras, con huelgas universitarias o con concentraciones puntuales en edificios públicos, sobre todo en las sedes de la Policía Nacional española.
Desde la publicación de la sentencia, el Rey Felipe VI no había acudido a Cataluña, y en esta ocasión acudió con su familia al completo -la Reina Letizia, la princesa Leonor y su otro hija, Sofía- para presidir el acto del décimo aniversario de la Fundación Princesa de Girona, en la que además se entregaron los premios anuales. La ceremonia, como ya ha ocurrido en años anteriores, no se pudo realizar en la propia ciudad de Girona ante el alto grado de animadversión que despierta la monarquía, sobre todo a raíz del auge del movimiento separatista y del referendo del 1 de octubre del 2017. Por eso motivo el acto se celebró en Barcelona, en el Palacio de Congreso de la avenida Diagonal, por lo que la Familia Real se hospedó en un hotel cercado para de ahí acudir al recinto.
La policía acordonó la zona para impedir que los manifestantes se acercaran al lugar; de hecho los seis mil manifestantes que acudieron siguiendo la convocatoria de Arran, Òmnium Cultural y la Asamblea Nacional Catalana (ANC) siempre estuvieron controlados por la policía y muy lejos de los monarcas y sus hijas, que ni siquiera vieron ni escucharon las protestas.
Al interior del recinto, el Rey Felipe VI hizo un discurso institucional, pero aprovechó para lanzar un mensaje ante la ola de protestas que persisten en Cataluña: “No hay cabida ni para la violencia ni para la intolerancia”. En el acto también habló la sucesora del trono, la Princesa Leonor, quien habló la mitad de su discurso en catalán.


