El Vaticano presenta Covid-19

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AGENCIA

La Ciudad del Vaticano, el Estado más pequeño del mundo, anunció este viernes un primer caso del nuevo coronavirus, una persona que asistió a un coloquio y que pasó por su centro médico.

Las consultas en este centro fueron suspendidas provisionalmente "para desinfectar los locales tras el hallazgo ayer (jueves) de un caso positivo de COVID-19 en un paciente", dijo el Vaticano en un comunicado, en el que precisa que permanece abierta una pequeña unidad de primeros auxilios.

La Academia Pontifical para la Vida indicó que la persona que dio positivo había participado en un coloquio internacional sobre inteligencia artificial organizado en el Vaticano del 26 al 28 de febrero.

La Academia informó a todos los participantes en el foro, por precaución. En la lista están el presidente de Microsoft, Brad Smith, el vicepresidente de IBM, John Kelly, o el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli.

El papa Francisco no intervino en el coloquio precisamente porque estaba a resguardo, afectado por una gripe.

El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, explicó a la AFP que "todos los pacientes que pasaron por el centro médico" estaban siendo advertidos, sin dar más indicaciones sobre el estado de salud del paciente que dio positivo.

TEMOR ENTRE LOS FIELES

El viernes, algunas oficinas de la Secretaría de Estado del Vaticano (el gobierno central) también fueron "cerradas por precaución", precisó otra fuente vaticana a la AFP. Tras su desinfección, estas oficinas volvieron a abrir.

La Ciudad del Vaticano está prácticamente encerrada entre muros altos, con la célebre Plaza de San Pedro abierta a la ciudad, y tiene solo 44 hectáreas (0,44 km2).

Este insólito Estado cuenta con 450 habitantes, entre ellos un centenar de guardias suizos que viven en un cuartel.

Miles de turistas y empleados que viven en Roma cruzan a diario los puntos de entrada, estrechamente vigilados por los guardias suizos.

"Tengo miedo porque es algo nuevo, hay muchos casos, muchos muertos" declaró a la AFP sor Lucilia, una monja brasileña de 41 años que había acudido a la plaza de San Pedro antes de volver a su país.

En cambio Sara Riveiro, turista de Barcelona de 27 años, no se mostraba preocupada: "no tengo miedo, el índice de mortalidad es muy bajo, soy joven y tengo buena salud".

El centro médico, cercano a la Puerta de Santa Ana, principal acceso, está frecuentado por empleados que trabajan en los numerosos servicios y ministerios extraterritoriales (fuera de sus muros), y en los museos del Vaticano que cada año visitan millones de turistas.