República H / Zacatecas: se abre fuego amigo / Por. Sofía García

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En Zacatecas ya no solo hay crisis en el campo, hay fractura abierta dentro de Morena. El gobernador David Monreal Ávila decidió responder a los reclamos de productores de frijol no con soluciones, sino con acusaciones sin pruebas contra tres legisladores de su propio partido, en alusión a Alfonso Ramírez Cuéllar, Ulises Mejía Haro y José Narro Céspedes, a quienes señaló como presuntos responsables de las protestas.

Los tres tienen peso político y eso le disputa el control. Al menos dos -Ulises Mejía y José Narro- han manifestado sus aspiraciones rumbo a la gubernatura en la Ruta 2027. En otras palabras, Monreal no solo intentó defenderse, abrió fuego dentro de su propio partido.

La respuesta fue inmediata. Ramírez Cuéllar le exigió que presente pruebas o que ofrezca una disculpa pública. Ulises Mejía fue en la misma línea: lanzar acusaciones al aire no resuelve la crisis, la exhibe. Y, en medio de ese choque, quien también salió a respaldar al gobernador fue el secretario general de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, que aprovechó para “cerrar filas” con su jefe en un momento clave, mientras también se perfila con aspiraciones hacia la alcaldía de la capital zacatecana.

Pero el señalamiento del gobernador no pasó desapercibido, porque se atrevió a decir que Ramírez Cuéllar no ha hecho nada por el campo, cuando su trayectoria está marcada precisamente por el activismo campesino. Fue fundador de El Barzón, un movimiento que surgió tras la crisis de 1994 para defender a agricultores, pequeños empresarios y familias frente a embargos e intereses impagables. Desconocer ese antecedente de su paisano revela el nivel al que ha escalado el conflicto.

Todo ocurre después de un episodio incómodo para el gobernador, que él mismo intentó desestimar: los abucheos de productores durante un evento público, frente a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Primero lo negó y aseguró que los gritos fueron recreados con Inteligencia Artificial. Luego lo minimizó. Después culpó a los suyos.

Lo cierto es que los productores no encuentran salida a su cosecha. El malestar crece y culpar a otros -incluso a los propios- puede dar tiempo, pero no resuelve.

En Zacatecas, el problema real es un gobernador que frente a la crisis, prefiere repartir culpas antes que dar resultados.

JOJUTLA: CUANDO NI LA TIERRA GUARDA VERDAD

En Jojutla no solo se abrió la tierra, se volvió a tocar una herida que el propio Estado dejó mal cerrada. En 2017, en el panteón Pedro Amaro, se descubrió la inhumación irregular de cuerpos sin identificación adecuada ni protocolos completos, un hallazgo que obligó a una intervención forense y exhibió fallas graves. Hoy, casi una década después, colectivos vuelven a señalar irregularidades en nuevas exhumaciones: manejo deficiente de restos, falta de transparencia y acceso limitado para las familias.

Lo más grave es que en medio de esta cadena de irregularidades se compromete la identificación de personas que llevan años desaparecidas y se pone en duda la integridad de los procesos forenses. Si no hay control técnico ni registro claro, lo que debería ser un proceso de certeza termina convertido en otro foco de incertidumbre.

El municipio, encabezado por Alan Francisco Martínez García, es responsable del panteón y de las condiciones en las que se interviene, pero este caso coordinación con el gobierno estatal de Margarita González Saravia, con las fiscalías y con las instancias forenses, porque sin esa articulación lo que se muestra, una vez más, es desorden y el nulo control que tiene el gobierno estatal con los municipios.

Si bien la crisis no empezó hoy ni se limita a un punto específico del país, lo que ocurre en Jojutla resulta especialmente grave, porque revive un antecedente que ya había exhibido las mismas fallas, lo que convierte esta nueva intervención en algo más que un error.