José Valencia - La vialidad y su solución

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La vialidad y su solución

José Valencia Sánchez

Es posible resolver a corto  plazo el problema vial de Xalapa. Se requiere imaginación, voluntad y…  pantalones. Siempre habrá oposición a medidas drásticas aunque éstas sean indispensables y urgentes.

Alcaldes van y vienen, exponen propuestas y más propuestas y terminan por hacer nada al ceder a presiones de quienes están en contra de todo.

Es impensable demoler edificios para ampliar las angostas calles de la ciudad. Cierto.

¿Entonces por qué no cerrar el centro histórico a la circulación de vehículos particulares durante un lapso razonable para probar que los comerciantes no resultarán perjudicados en sus ventas?

 

O que se implante el programa Hoy no circula, con excepción de taxis y autobuses, se promueva el uso de la bicicleta en calles no muy empinadas y se modifique el sentido de la circulación en donde sea necesario para agilizar el tránsito.

Con algunos ajustes, como cancelar el proyecto de los parquímetros si éstos todavía están incluidos, debe ponerse en operación cuanto antes el Plan de Movilidad  del alcalde Américo Zúñiga Martínez.

Lo peor será no actuar por esperar el consenso de involucrados e interesados en el tema, porque  esto nunca se logrará. Es conveniente escuchar, eso sí, a expertos en la materia antes de tomar las decisiones pertinentes.

Existe una solución mejor, pero más complicada y muy remota, por la sencilla razón de la carencia de dinero: construir vías aéreas o segundos pisos.

Estas magnas obras son factibles con apoyo político y económico de los gobiernos estatal y federal,  e incluso se puede recurrir a financiamiento internacional.

Américo está en condiciones de decidirse por la opción más viable,  o sea, el Plan de Movilidad, y capotear a pie firma la andanada de críticas que ya empezó, o bien, convencer al gobernador Javier Duarte de Ochoa de, a su vez, persuadir al presidente Enrique Peña Nieto de respaldar un eventual mega proyecto de  vías aéreas o segundos pisos.

Para ello sí se justificaría endeudar a Xalapa, que se convertiría en una moderna ciudad de primer mundo.