Sergio González Levet - Francisco Urbina y la grúa (1)

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Mi amigo el periodista Francisco Urbina Díaz me hace el favor de contarme el viacrucis por el que pasó a causa de que su vehículo fue levantado de la vía pública por una grúa, y yo sin más se lo comparto a los lectores.

La carta es un poco larga, como lo fue la agonía de Neftalí, y si me permiten la dividiré en dos partes: este día la primera y mañana la segunda:

“Hoy me entretuve leyendo tu generosa colaboración para mi medio informativo. En pocas líneas, dejas a tu servidor con ganas de seguirte leyendo por tu estilo de reseñar la noticia. Especialmente, me llamó la atención tu charla con el Coñoloco. La plática espontánea, sencilla y hasta chusca, me obliga a comentarte la diferencia entre lo bien que se la pasó tu personaje el Día del Padre y lo que le aconteció a mi persona, solamente que fue al día siguiente de la fecha en que a algunos padres nos celebra nuestra familia.

 

“El pasado lunes 16 tuve la oportunidad de cumplir años, 63 para ser más exactos. Sin embargo, para mí fue un día más de trabajo. Serían como las 11:30 de la mañana cuando en mi automóvil me dirigí a las oficinas del PRI, con el propósito de sostener una plática con mi respetado amigo Emilio Cárdenas Escoboza. Estacioné mi vehículo sobre la calle Herón Pérez, atrás del edificio del PRI estatal. Me imagino que muchas veces has pasado por esa arteria, y te darás cuenta que a esa altura existen incluso talleres mecánicos que realizan los trabajos en pleno arroyo sin ser molestados, y se estacionan varios vehículos. No existe ningún señalamiento de ‘No estacionarse’. Encontré un espacio y procedí a dejar mi automóvil debidamente estacionado.

“Al terminar mi plática con Emilio Cárdenas me dirijo a mi automóvil y me percato de que ya no estaba. Lo primero que viene a mi mente es que se lo habían robado, pero aun así me encamino a la Dirección General de Tránsito y Transporte, con el fin de que me dijeran si alguna grúa lo había levantado. De forma por demás déspota y burocrática, me dicen que no tenían información de dicho vehículo, y que tampoco lo tenían como infraccionado. Mi angustia se eleva, casi confirmando que el carro se lo habían robado.

“Inmediatamente lo reporto a la aseguradora y me asignan un asesor. Recibo una llamada de una persona de Tránsito, Jair Guillén, quien me informa que mi vehículo había sido levantado por la Policía Vial, atendiendo una nueva consigna llamada ‘Cero Tolerancia’ y que me presentara para pagar la respectiva infracción y el arrastre de la grúa. Le respondí que en el lugar donde yo dejé mi auto no hay ningún señalamiento de no estacionarse y que se me hacia una actitud arbitraria e injusta. “Me dijo que los tripulantes de la grúa me mostrarían fotografías que confirmarían que yo estaba estacionado en un lugar prohibido, cosa que nunca hicieron.”

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