Malos modos / Un llamado a la unidad nacional / Por. Julio Patán
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A uno le dan ganas de atender los llamados a la unidad nacional, más allá de militancias. En serio. Son conmovedores, y funcionan… En otros países. No aquí.
Vienen de varios lados. De la presidenta, para empezar. O del monero más limitadón, lo que ya es decir. El que dice que mexicanos al grito de guerra. O de algunos legisladores, no muchos. Y, repito, serían súper seductores, si no tuvieran algunos problemitas.
Me refiero a que funcionarían mejor si, de entrada, no estuvieran precedidos por una retahíla de insultos contra la oposición de todo tipo: mediática, partidaria, en redes, de organizaciones civiles, etc. O sea: “Ustedes, sepulcros blanqueados, corruptos, fachos, conservadores, moralmente derrotados, únanse a la defensa de la patria” no es el argumento más convincente.
También ayudaría que la llamada a la unidad nacional no estuviera destinada a defender al que tal vez sea el gobernador (ahora en licencia) más cuestionable del chairismo, lo que ya es mucho decir, y a un senador que qué les digo, un presidente municipal que Dios mío, etc. Lo que quiero decir es que los vecinos norteamericanos no mandaron tropas a atravesar la frontera porque sí, ni ocuparon Culiacán, ni bombardearon Badiraguato.
Se limitaron a cumplir con la ley y pedir que les mandemos a 10 sujetos con antecedentes lo bastante dudosos como para que todos tengamos ganas de verlos rendir cuentas, aquí o allá, encabezados por un sujeto bajo cuyo mandato Sinaloa, repito: Si-na-lo-a, está en el momento más violento de su historia, desde septiembre del 24. El que aparece en los testimonios del Mayo. El que dio por bueno el montaje de que a su rival lo mataron en una gasolinera.
Cómo ayudaría que el llamado, al margen de la presidenta, no lo hicieran el genio que alguna vez a rompió su visa en Twitter –aceptemos que no estaba ya caduca y aprovechó para fanfarronear–, y otros cinco o seis masiosares que o sabemos que perdieron el permiso de entrada a EEUU por corruptos, o estamos a punto de saberlo, y que también pretenden sacar de provecho con un arrebato patriótico como que difícil de creer. Porque, habrán notado, al margen de la presidenta, a la que no le van a negar la entrada, nadie en el oficialismo que tenga algo que perder ha roto realmente una lanza por Rocha, no digamos ya por el resto de los candidatos a extradición.
Así que, una vez más, enésima en los últimos siete años y pico, va la recomendación. Ciudadanos de bien: no den el juanescutiazo, préndanse un buen puro, destapen el whisky de 18 años, sírvanse un vaso generoso, siéntense en la terraza y disfruten del espectáculo de un país que se hunde para negarle a los gringos que, en estricto apego a derecho, hagan lo que aquí, por complicidad, por pasividad, por estupidez ideológica o por todas las anteriores, nadie hubiera hecho.


