
¡ADELANTE!
Adiós, Mario Vázquez Raña
Pepe Valencia
Entré contento cierto día a su oficina, en México, y le entregué un libro que describe audaces negociaciones de magnates internacionales de medios de comunicación. Lo tomó, agradeció el obsequio y me aclaró: “No acostumbro leer libros. Sólo cuando viajo en el avión, los hojeo a veces, pero éste voy a leerlo”.
En otra ocasión, cuando le llevé mi libro Vivencias, alguien se me había adelantado. Seco, me advirtió: “Ya lo vi y no me gustó. Estoy pensando en ponerte una demanda por lo que escribiste. Lo platicaré...