Pascal Beltrán del Río - Creérsela
Escribir estas líneas mientras pasan decenas de automóviles con banderas de México por Paseo de la Reforma y suenan los claxonazos para festejar el empate de México con Brasil en el Mundial lo colocan a uno en riesgo de caer en la cursilería.
Sin embargo, ¿cómo regatear, mediante el silencio escéptico, lo hecho ayer en Fortaleza por el equipo de Miguel El Piojo Herrera?
Dirán los partidarios de la flagelación que México despertó exactamente igual hoy que como lo hizo ayer: con el mismo número de pobres y la misma violencia en sus calles.
Aunque eso es imposible de negar, hay momentos en los que asoma el espíritu mexicano que cree que puede lograrlo todo. Éste es uno de ellos.


